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Suelo

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Página Última modificación 04/12/2019
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El suelo sustenta la producción del 90 % de los alimentos, piensos, fibras textiles y combustibles y proporciona materias primas para las actividades de los sectores hortícola y de la construcción. El suelo también es esencial para la salud del ecosistema: purifica y regula el agua, es el motor del ciclo de los nutrientes y constituye un depósito de genes y especies que fomenta la biodiversidad. Es asimismo un sumidero de carbono a nivel mundial, de modo que desempeña una función importante en la posible ralentización del cambio climático y sus impactos. Además, dado que conserva huellas de nuestro pasado, es un elemento importante de nuestro patrimonio cultural.

Sin embargo, nuestra sociedad impone al suelo exigencias constantes y, a menudo, contradictorias. La capacidad del suelo para prestar servicios a los ecosistemas —en cuanto a la producción de alimentos, como depósito de biodiversidad y como regulador de los gases, el agua y los nutrientes— está, por tanto, sometida a presión. Los índices observados de sellado del suelo, erosión, disminución de la materia orgánica y contaminación reducen la capacidad de recuperación del suelo o su capacidad para absorber los cambios a los que está expuesto.

En el marco temporal de una vida humana, el suelo puede considerarse un recurso no renovable. Corresponde a nuestra sociedad gestionarlo de forma sostenible para disfrutar de sus beneficios. A pesar de la amplia gama de actividades que dependen en última instancia del suelo, no existe una legislación específica de la UE en la materia. Hasta la fecha, y a diferencia de lo que sucede con el agua y el aire, la protección del suelo se trata indirectamente o en el marco de políticas sectoriales: agricultura y silvicultura, energía, agua, cambio climático, protección de la naturaleza, residuos y productos químicos. La falta de una política de suelos coherente en la UE se refleja también en la escasez de datos armonizados sobre los suelos.

No obstante, en los últimos diez años se han producido avances en el desarrollo de políticas y esfuerzos coordinados en materia de datos. La Estrategia temática de la Comisión para la protección del suelo pone de relieve, desde 2006, la necesidad de proteger las funciones del suelo como un elemento esencial del desarrollo sostenible. A nivel mundial, las cuestiones relativas al suelo se tratan en el marco del concepto más amplio de la degradación de los suelos (hasta ahora limitada a las zonas áridas) a través de la Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación (CNULD). Más recientemente, el concepto de la preservación de las funciones del suelo se ha incorporado al de la neutralidad en la degradación del suelo en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) aprobados por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2015. Los ODS también incluyen objetivos sobre la calidad de los suelos, la contaminación de estos, la gestión de los productos químicos y los residuos. La aplicación de los ODS puede representar un importante vehículo para las medidas de protección del suelo en Europa. Las iniciativas orientadas a armonizar y normalizar la información sobre los suelos para su uso público están avanzando consiguientemente, a niveles tanto mundial como europeo.

La AEMA elabora evaluaciones basadas en indicadores sobre una gama de temas relacionados con el suelo y su uso  en el marco de su grupo temático de indicadores sobre el suelo y su uso  (serie LSI). La serie LSI comprende indicadores sobre ocupación del suelo, permeabilidad, gestión de sitios contaminados, humedad del suelo, erosión del suelo y carbono orgánico en el suelo. Está previsto incluir indicadores sobre fragmentación y reciclado. Los servicios de vigilancia terrestre del programa Copérnico proporcionan actualizaciones regulares sobre varios de estos indicadores. La AEMA publica asimismo evaluaciones ad hoc sobre determinados temas relacionados con el suelo, como la eficiencia de los recursos del suelo en zonas urbanizadas o los nutrientes del suelo y las cargas de metales en el medio ambiente.

En función del tema de que se trate, la AEMA coopera con la Comisión Europea (en particular, con el Centro Común de Investigación [CCI] y la DG de Medio Ambiente), con representantes de los centros de referencia nacionales sobre suelo, uso del suelo y ordenamiento territorial de Eionet y con otras redes o expertos europeos. Entre los interlocutores internacionales cabe citar la Secretaría de la CNULD, la Alianza Mundial por el Suelo, la Iniciativa Global de Indicadores (auspiciada por ONU-Hábitat) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

El trabajo de la AEMA en este ámbito temático ha contado desde 1996 con el apoyo de los correspondientes centros temáticos europeos (CTE); el CTE sobre sistemas urbanos y relativos al suelo y su uso (ETC/ULS), activo desde 2014, apoya actualmente el trabajo de la AEMA en materia de suelos. En 2007, las actividades relativas a los datos sobre el suelo se transfirieron al Centro de datos sobre suelos europeos del CCI.

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