Situación

Situación

29/10/2019

La Europa ha permanecido relativamente estable desde 2000, con un 25 % aproximadamente cubierto por tierra cultivable y cultivos permanentes, el 17 % por pastos y el 34 % por bosques. Al mismo tiempo, las ciudades y ciertas infraestructuras siguen expandiéndose y la superficie total dedicada a la agricultura ha disminuido. Si bien la superficie artificial cubre menos del 5 % del amplio territorio de la AEMA, una considerable zona pasó a sellarse (se cubrió con hormigón o asfalto) entre 2000 y 2018. La buena noticia es que el ritmo de crecimiento de las superficies artificiales se ha ralentizado en los últimos años.

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Hacia la gestión sostenible de la tierra y el suelo

La tierra y el suelo de Europa se enfrentan a una serie de presiones, como la expansión urbana, la contaminación procedente de la agricultura y la industria, el sellado del suelo, la fragmentación del paisaje, la baja diversidad de los cultivos, la erosión del suelo y los fenómenos meteorológicos extremos vinculados al cambio climático. Ciudades más verdes con sistemas energéticos y de transporte más limpios, una infraestructura verde que conecte zonas verdes y prácticas agrícolas sostenibles menos intensivas, pueden contribuir a que el uso del suelo en Europa sea más sostenible y más sano.

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El suelo, la tierra y el cambio climático

El suelo contiene cantidades considerables de carbono y nitrógeno, que pueden liberarse en la atmósfera en función del uso que le demos al suelo. La deforestación o reforestación, la descongelación del permafrost pueden decantar la presión sobre las emisiones de gases de efecto invernadero hacia un lado u otro. El cambio climático también puede alterar sustancialmente lo que los agricultores pueden producir y dónde.

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Ciclo de nutrientes de la naturaleza

El suelo desempeña un papel fundamental en los ciclos de la naturaleza, incluido el ciclo de nutrientes, lo que implica cuánta materia orgánica del suelo (es decir, el carbono, el nitrógeno y el fósforo) es absorbida y almacenada en el suelo. Los componentes orgánicos, como las hojas y las puntas radiculares, son divididos en compuestos más sencillos por parte de organismos que viven en el suelo antes de poder ser utilizados por las plantas. Algunas bacterias del suelo convierten el nitrógeno de la atmósfera en nitrógeno mineral, que es esencial para el crecimiento de las plantas. Los fertilizantes introducen nitrógeno y fosfatos para facilitar el crecimiento de las plantas, aunque no toda su cantidad es absorbida por las plantas. El exceso de estas sustancias puede alcanzar a los ecosistemas de ríos y lagos, afectando a las formas de vida de estos ecosistemas acuáticos.

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El suelo y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas

Diferentes políticas mundiales, incluidos los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (ODS), incluyen de manera directa e indirecta a la tierra y al suelo. Muchos de estos ODS no pueden alcanzarse sin suelos sanos y sin un uso sostenible del suelo. Más abajo se ofrece una visión general de los ODS con fuertes vínculos con el suelo.

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