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Entrevista - El papel fundamental de los observadores de aves

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Article Publicado 09/08/2022 Última modificación 09/08/2022
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El seguimiento de la fauna salvaje y de los hábitats desempeña un papel fundamental en las evaluaciones de los expertos. Hablamos con Petr Voříšek, miembro del equipo de coordinación del Segundo Atlas Europeo de Aves Reproductoras, de la Sociedad Checa de Ornitología. Petr nos ha explicado cómo se recopilan estos datos a escala europea y cuáles son los retos a los que se enfrentan las poblaciones de aves en la actualidad.

¿A qué se dedica concretamente?

Participo en dos iniciativas internacionales de seguimiento de aves: el segundo Atlas Europeo de Aves Reproductoras (EBBA2) y el Sistema Paneuropeo de Seguimiento de Aves Comunes (PECBMS), ambos organizados en el seno del Consejo Europeo del Censo de Aves (EBCC). Mi puesto está ubicado en la Sociedad Checa de Ornitología (ČSO).

El Atlas Europeo se publicó en formato de libro en diciembre de 2020, pero el trabajo aún no ha terminado. Estamos trabajando en una versión online, poniendo los resultados a disposición de los investigadores y conservadores y creando capacidad para el seguimiento de las aves en los países europeos donde se necesita. Esto último está estrechamente relacionado con el Sistema Paneuropeo de Seguimiento de Aves Comunes (PECBMS), pero la creación de un sistema de seguimiento de aves representativo y sostenible supone un desafío y necesitamos más sistemas de seguimiento, especialmente en el sur y el este de Europa.

¿Cómo contribuye su trabajo a las evaluaciones realizadas por la AEMA?

Los indicadores sobre las aves silvestres elaborados por el PECBMS los utiliza directamente la AEMA. Junto con el índice de población de mariposas de pradera, el índice de población de aves comunes en Europa contribuye al conjunto de datos que la AEMA usa para el indicador «Abundancia y distribución de determinadas especies en Europa». 

Los resultados de nuestro trabajo se han utilizado en el Informe sobre el estado de la naturaleza en la UE y en otras publicaciones. Mantenemos contactos periódicos con los compañeros y compañeras de la AEMA y coordinamos nuestros esfuerzos., Sus comentarios y observaciones son extremadamente importantes para nosotros. Recientemente, hemos empezado a estudiar en qué forma pueden contribuir los datos del atlas (EBBA2) al trabajo de organismos como la AEMA.

¿Cómo se interesó por este ámbito de trabajo?

Probablemente, como a muchos otros ornitólogos, desde mi infancia me han interesado las aves, la naturaleza y la conservación. Estudié Zoología en la Universidad Carolina de Praga, donde hice mi máster y mi doctorado sobre los ratoneros comunes. Luego aproveché la oportunidad de trabajar en la Sociedad Checa de Ornitología como director, en la que, en ese momento, era el único empleado que recibía un sueldo.

El vínculo entre el conocimiento científico y la política es la cuestión principal que mantiene mi interés en el seguimiento de las aves a gran escala y el trabajo de los atlas. Trabajar con personas distintas, con diferentes enfoques metodológicos y con diversidades culturales hace que este tipo de trabajo sea también apasionante. También aprecio el trabajo de campo, que, aunque no está incluido de forma automática en el trabajo, es la cuestión clave que ayuda a entender los datos y las necesidades de los trabajadores de campo y le hace a uno feliz.

¿Cómo se evalúa la salud de una especie?

El principal resultado de nuestro trabajo es recopilar información sobre los cambios en la abundancia de las aves y su distribución. Es decir, dónde están las aves, cuántas hay y cómo cambian estos dos parámetros. Es un proceso largo que comienza con un trabajo de campo normalizado que sigue una metodología estricta.

No es posible abarcar Europa solo con trabajadores de campo profesionales. Pero la ornitología se aprovecha de una multitud de ornitólogos aficionados u observadores de aves, que las conocen y están dispuestos a seguir la metodología. Gracias a ellos, podemos obtener los datos de toda Europa en el EBBA2 y de veintiocho países en el PECBMS. 

Los trabajadores de campo tienen que censar a las aves en lugares establecidos, que a menudo se seleccionan de forma aleatoria para garantizar la representatividad de la muestra. El observador cuenta todas las aves vistas u oídas en su emplazamiento y registra otras características, lo cual ayuda a una mejor evaluación de los datos en horas del día y fechas específicas.  

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Los registros para el atlas de distribución también requieren información sobre la probabilidad de cría. La mayoría de los censos se realizan a primera hora de la mañana, cuando muchas aves están más activas en primavera, pero algunas especies se estudian también por la noche. A continuación, los trabajadores de campo envían los datos a los coordinadores nacionales, que realizan un control de calidad de los datos y los envían a los coordinadores europeos.

© Marek Mejstřík, REDISCOVER Nature /EEA

¿Cómo ayuda este seguimiento a las administraciones a tomar medidas?

La información sobre la distribución y la abundancia de las aves ayuda a los responsables a priorizar las acciones de gestión y conservación. La información sobre las tendencias de la población y los cambios en la distribución se utiliza como señal de la salud de las poblaciones de aves y del medio ambiente en general.  

Los resultados del seguimiento se utilizan de forma periódica en la evaluación del estado de conservación de las especies, incluida su categorización en la Lista Roja europea. Los cambios producidos respecto de la abundancia y la distribución de los grupos de especies, como las aves ligadas a medios agrarios, proporcionan indicaciones sobre la salud de un tipo de hábitat concreto o el impacto de un fenómeno a gran escala como el cambio climático.  

La vinculación de los datos de seguimiento con las variables ambientales o de otra índole puede ofrecernos más información sobre las fuerzas que impulsan las tendencias y ayudarnos a definir las prácticas de gestión.

¿Cómo afectan la degradación medioambiental y el cambio climático a la vida de las aves?

Los cambios en los paisajes y el clima europeos son dramáticos a veces y afectan a las poblaciones de aves. Sin embargo, el impacto no es uniforme: algunas especies se benefician de los cambios, pero otras no. En general, sin embargo, parece que hay más perdedores que ganadores.

El uso intensivo de la tierra deja menos recursos para las aves y esto constituye la principal presión humana. Esto es particularmente evidente para las tierras agrícolas y las aves que utilizan este tipo de hábitat. Las prácticas agrícolas intensivas, como el uso excesivo de plaguicidas y fertilizantes, la maquinaria pesada o la eliminación del barbecho, hacen que las tierras agrícolas modernas sean cada vez menos adecuadas para las aves y otros animales silvestres.  

En general, la homogeneización de los campos agrícolas tiene un impacto negativo en la biodiversidad. El índice de aves ligadas a medios agrarios en Europa se redujo en un 57 % entre 1980 y 201813 y el área de distribución de estas aves como grupo disminuyó en los últimos treinta años en Europa (EBBA2). A escala regional, también se observa un efecto negativo de la silvicultura intensiva, el abandono de tierras o el uso intensivo de los humedales interiores.  

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Las áreas de reproducción se están desplazando hacia el norte. Observamos un desplazamiento de 28 km de media de los centros del área de distribución hacia el norte. No todos estos cambios están causados por el cambio climático, pero el efecto es evidente. También detectamos el impacto del cambio climático en las poblaciones de aves: las especies que prefieren climas más fríos están disminuyendo y las que prefieren climas más cálidos están aumentando.

© Juerg Isler, REDISCOVER Nature /EEA

 

¿Aún estamos a tiempo de mejorar?

Hemos documentado tendencias positivas en la distribución de varias especies protegidas para las que se han tomado medidas de conservación (por ejemplo, los pigardos europeos o las cigüeñas comunes). Además, en el PECBMS hemos demostrado que la conservación puede funcionar y, en particular, los espacios protegidos de la red Natura 2000 también pueden ser beneficiosos para las especies “no-objetivo”. Esto sugiere que la conservación puede invertir las tendencias negativas.  

El problema es que todavía no hacemos lo suficiente, en parte por la limitación de recursos y en parte porque los enfoques tradicionales de conservación (especialmente las especies protegidas, las reservas naturales) no son suficientes para ayudar a la biodiversidad en las zonas rurales. 

¿Qué puede hacer la ciudadanía o incluso los observadores de aves aficionados para ayudar a proteger las aves y sus hábitats?

Los observadores de aves son un factor clave para una conservación de las aves y de la biodiversidad basada en el conocimiento. Ayudan como trabajadores de campo voluntarios que participan en el atlas y el seguimiento de las aves: en EBBA2, unos 120 000 trabajadores de campo aportaron datos, 35 000 de los cuales proporcionaron datos de estudio altamente estandarizados. En el PECBMS, unos 15 000 trabajadores de campo participan en el conteo de aves.

Sin estas personas cualificadas no habríamos podido disponer de estos conocimientos; son absolutamente imprescindibles. En principio, todo el mundo puede ayudar: incluso las observaciones de una sola especie, incluidas las fácilmente identificables (como la cigüeña común), pueden contribuir a la toma de decisiones fundamentadas. Con el reciente desarrollo de portales online organizados dentro de la iniciativa del EBCC EuroBirdPortal14 y el desarrollo de aplicaciones móviles que mejoran el registro y el envío de las observaciones, es más fácil que nunca. 

Muchos observadores de aves que participan en los sistemas de seguimiento y en los atlas son también activos en la conservación a escala local. Como conocen los lugares en los que censan las aves, a menudo actúan como sus guardianes e inician intervenciones si estos espacios se ven amenazados. Su conocimiento local también es una gran ventaja para la conservación a nivel local.



Nota: El número total de especies es de 463. El número de taxones afectados se muestra entre paréntesis. 
Fuente: El estado de la naturaleza en la UE, Informe de la AEMA n.º 10/2020.

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Petr Voříšek
Miembro del equipo de coordinación del Segundo Atlas Europeo de Aves Reproductoras de la Sociedad Checa de Ornitología

 

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