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Solidaridad en Europa en tiempos de guerra

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Article Publicado 31/03/2022 Última modificación 05/05/2022
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La agresión militar rusa sacudió, de un día para otro, la existencia de todas las personas residentes en Ucrania. El impacto de esta guerra injustificada no se sintió solo en Ucrania sino que trascendió las fronteras del país, y seguirá afectándonos durante años, o incluso durante generaciones.

La destrucción y las pérdidas son una consecuencia inmediata de todas las guerras. Las pérdidas provocadas por esta guerra no se miden únicamente en términos de pérdidas humanas o materiales . Para las personas afectadas, es la pérdida de seres queridos, familiares y amigos, lo que resultará siempre insustituible. Perder la noción de un hogar seguro y la confianza en el "otro" es igualmente difícil de superar. Lo que se destruye en unos pocos segundos puede tardar décadas en reconstruirse

La agresión injustificada y no provocada del ejército ruso en Ucrania se encuentra ahora en su tercera semana. Y cada día que pasa trae consigo más pérdidas y más destrucción. Estamos asistiendo a una tragedia humana, en la que soldados y civiles pierden la vida, millones de personas — madres e hijos — buscan refugio en los países vecinos, y muchos de los que han quedado atrás eran, hace solo dos semanas, personas que llevaban una vida normal; mientras que ahora se alistan como voluntarios para unirse a las fuerzas de defensa de Ucrania. Hace solo unos meses, muy pocos hubieran imaginado este giro de los acontecimientos y la rapidez con la que iban a desarrollarse.

 

El continente europeo ha sido testigo de muchas guerras. Los países de la zona empezaron a cooperar en una serie de ámbitos políticos, incluido el energético. precisamente para desterrar la posibilidad de futuras guerras y lograr una paz duradera en el continente. La Unión Europea se creó, ante todo, con esta ambición: algo que muchos podríamos soslayar, o dar por hecho, hasta estos acontecimientos recientes. Hoy en día la cooperación europea abarca un amplio abanico de ámbitos políticos, desde la ayuda humanitaria y el comercio hasta el medio ambiente y la agricultura, y esto, en un contexto político de paz que se ha mantenido durante más de siete décadas. 


Solidaridad de la UE con el pueblo ucraniano 

Enfrentada a la crisis actual, son esta voluntad y este compromiso de colaborar los que han permitido a la Unión Europea y a sus 27 Estados miembros hablar y actuar con una sola voz, proporcionando apoyo conjunto a los refugiados e imponiendo sanciones económicas a Rusia. Los líderes europeos consolidaron aún más esta solidaridad en el seno de la UE y con Ucrania durante la reunión que el Consejo Europeo celebró la semana pasada en Versalles, Francia. 


Además de proporcionar apoyo a los refugiados ucranianos que llegan a los países europeos, una de las cuestiones que deben abordarse en el seno de la UE sigue siendo el actual nivel de dependencia de los combustibles fósiles procedentes de Rusia. Rusia sigue siendo el principal proveedor de energía para algunos Estados miembros de la UE, razón por la cual estos países resultan particularmente vulnerables. El incremento de los precios globales de la energía había comenzado mucho antes de la guerra iniciada por Rusia, pero los precios no han dejado de aumentar y de hacerse más volátiles desde entonces. Reducir las importaciones rusas incrementará con toda seguridad la presión sobre los precios de la energía a corto plazo. 


Los líderes de la UE solicitaron a la Comisión Europea que propusiese un plan denominado RePowerEU con el fin de lograr que la UE se independizase del petróleo, el carbón y el gas ruso bastante antes de 2030, mitigando al mismo tiempo el impacto derivado del aumento de los precios de la energía y acelerando la transición hacia una energía limpia. El plan deberá centrarse aún más en la eficiencia energética y en la mejora de la interconectividad de las redes energéticas y la red eléctrica. La Comisión Europea deberá presentar también, a finales de este mes, un plan con el fin de analizar la seguridad de suministro a corto y medio plazo para el próximo invierno.

 

El Pacto Verde Europeo y la Ley Europea del Clima ya habían encauzado a la UE por la vía de la neutralidad climática para 2050, con objetivos ambiciosos, incluida la reducción de las emisiones en un 55 % de cara a 2030. A la luz de los últimos acontecimientos, está claro que la UE deberá implantar medidas aún más ambiciosas. Esto no tiene por qué traducirse en una desviación respecto a la trayectoria general. Por el contrario, reducir nuestra dependencia respecto a los combustibles fósiles puede impulsarnos de hecho a acelerar la transición energética.

 

Pérdidas inconmensurables e insustituibles 

La destrucción y las pérdidas son una consecuencia inmediata de todas las guerras. Las pérdidas provocadas por esta guerra no se miden únicamente en términos de pérdidas humanas o materiales. Para las personas afectadas, es la pérdida de seres queridos, familiares y amigos, lo que resultará siempre insustituible. Perder la noción de un hogar seguro y la confianza en el «otro» es igualmente difícil de superar. Lo que se destruye en unos pocos segundos puede tardar décadas en reconstruirse.

 

Las guerras tienen también repercusiones duraderas en el medio ambiente. Dependiendo del alcance de la destrucción provocada por la guerra y del tipo de arsenal desplegado, las sustancias tóxicas en el agua, el suelo y el aire podrían persistir durante décadas, lo que acarrearía perjuicios para la salud humana, los hábitats y las especies. Además de la contaminación, los escombros, los residuos y la destrucción de los ecosistemas, las guerras y la reconstrucción posterior requieren cantidades sumamente altas de recursos y ejercen presiones y demandas adicionales sobre la energía y los materiales de construcción.

  

Muy probablemente la guerra afectará también al suministro global de trigo, lo que a su vez podría empujar al alza los precios de los alimentos y provocar escasez en algunas regiones. Sea cual sea la causa, estos trastornos y crisis afectan a algunas personas y regiones más que a otras. Nuestro deber y nuestros valores europeos nos obligan a mostrar solidaridad con aquellos que necesitan nuestra ayuda.

 

Mis pensamientos están con todas aquellas personas ucranianas afectadas por la crisis. Solo puedo confiar en un final rápido y pacífico de esta agresión, sin mayores pérdidas. 

 

Hans Bruyninckx

Hans Bruyninckx
Director Ejecutivo de la AEMA

Editorial publicado en el Boletín de la AEMA, marzo de 2022

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