Análisis detallado: un mar de plásticos

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Article Publicado 12/10/2018 Última modificación 14/11/2019
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Los plásticos fabricados en masa se introdujeron a mediados del siglo pasado como un material milagroso: ligero, moldeable, duradero y resistente. Desde entonces, la producción de plásticos ha aumentado rápidamente y aportado múltiples ventajas a la sociedad. Ahora, al cabo de unos setenta años, la producción anual de plásticos es de más de 300 millones de toneladas y hemos empezado a entender el verdadero legado de estos productos: nunca «desaparecen» completamente del medio ambiente.

Basura marina: la parte que se puede ver

Parte del problema de los residuos plásticos es lo que se conoce como basura marina. Se trata de los residuos que podemos ver en nuestras playas y flotando en nuestros mares. La mayor parte proviene de la tierra y es transportada por el viento o por las escorrentías de agua de lluvia.

Fotografías desgarradoras de aves muertas que se han tragado todo tipo de objetos, desde partes de juguetes hasta colillas, tortugas enredadas en aros portabebidas, cadáveres de ballena repletos de plásticos: tales son las imágenes e historias que han hecho que el problema de la basura marina sea bien conocido por todos. Lo que es menos conocido, incluso entre los expertos, es la magnitud exacta del problema.

Sin embargo, cada vez más indicios apuntan a que la limpieza de los océanos se está convirtiendo en una tarea muy, muy difícil. Según un estudio reciente del Foro Económico Mundial, aproximadamente ocho millones de toneladas de plásticos acaban cada año en los océanos. Otras estimaciones sitúan la cifra entre 10 y 20 millones de toneladas y, según un estudio, los océanos contienen ya más de cinco billones de fragmentos de plástico.

El viaje de casi todos estos fragmentos de plástico comienza en tierra y continúa por un río para terminar en el océano, donde los grandes cúmulos de desechos son cada año más grandes. Algunos han llegado a denominar la gran mancha de basura del Océano Pacífico como el octavo continente mundial.

La aplicación de la AEMA para controlar la basura marina

La clave para abordar el problema de los plásticos en nuestros mares es  entender en qué consiste exactamente y de dónde procede. La AEMA ha desarrollado una aplicación móvil (Marine LitterWatch) que permite a los usuarios registrar la basura marina encontrada en las playas. Con arreglo a la Directiva marco sobre la estrategia marina de la UE, los Estados miembros han de formular estrategias para reducir los niveles de plásticos en el mar hasta alcanzarse un nivel que no cause daño alguno. La recogida de estos datos sobre basura marina contribuye a una mejor comprensión del problema, lo que puede ayudar a la UE y a sus Estados miembros a abordar el problema de la manera más eficaz.

Entre 2014 y 2017, se registraron cerca  de 700 000 artículos de desecho en la base de datos de Marine LitterWatch. De estos artículos, más de cuatro de cada cinco estaban compuestos de diferentes tipos de plástico. Los elementos más comunes encontrados en las playas fueron, con mucho, colillas y filtros de cigarrillos (18 % del total de artículos), seguidos de diferentes formas de plástico, incluidos tapones de botella, bastoncillos de algodón, bolsas de la compra y envases de alimentos.

Microplásticos y nanoplásticos: qué hay debajo de la superficie

Aunque podemos contabilizar y, hasta cierto punto, recoger la basura de nuestras playas, existe otra parte del problema de la contaminación por plásticos que es aún más difícil de limpiar.

Con el tiempo y la exposición a la luz solar, los desechos de plástico se fragmentan en pedazos cada vez más pequeños. Los microplásticos y los nanoplásticos son el resultado de esta fragmentación constante y, en algunos casos, se añaden intencionadamente a los cosméticos u otros productos, lo que representa una ruta directa a las masas de agua a través del sistema de alcantarillado. Las plantas avanzadas de tratamiento de aguas residuales pueden filtrar más del 90 % de estas partículas, pero esto no las hace desaparecer. Los lodos restantes se distribuyen a menudo sobre el terreno. Incluso estas partículas pueden terminar en las masas de agua en caso de inundaciones repentinas o de fuertes precipitaciones.

Estas partículas más pequeñas apenas son visibles para el ojo humano y aún no se conoce bien su repercusión en la naturaleza y en nuestra salud. Preocupa asimismo que muchos plásticos sean altamente absorbentes y atraigan otros contaminantes, como metales pesados, sustancias químicas que alteran la función endocrina y contaminantes orgánicos persistentes. Estas sustancias pueden tener una amplia gama de efectos perjudiciales para los animales y los seres humanos, como defectos congénitos, trastornos del desarrollo cognitivo, problemas de fertilidad y cáncer.

Como se constató en el informe de la AEMA State of Europe’s seas, las concentraciones de contaminantes en partículas de microplástico pueden ser miles de veces mayores que en el agua de mar ambiental y exponer la vida marina a sustancias químicas nocivas. De este modo, los microplásticos y los productos químicos que transportan también terminarán en el plato de las personas y en sus conductos digestivos.

Una nueva forma de concebir los plásticos

Habida cuenta de los nuevos conocimientos, resulta cada vez más evidente que deberíamos concebir los plásticos como un tipo de contaminante desde el momento de su fabricación y evitar que los productos y los residuos plásticos se filtren al medio ambiente.

Para ayudar a abordar el problema de los plásticos, a principios de 2018 la Unión Europea propuso la Estrategia europea para el plástico en una economía circular. La estrategia pretende «transformar la forma en que se diseñan, producen, utilizan y reciclan los productos en la UE». Hacer que el reciclaje sea más rentable y frenar los residuos plásticos, sobre todo los generados por los productos de un solo uso, forman parte de las iniciativas clave de la estrategia. La Comisión Europea también ha pedido a la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos que examine si deben restringirse o prohibirse los microplásticos añadidos a cosméticos, geles de baño y pinturas para evitar daños medioambientales. En el marco de la estrategia de la UE en materia de plásticos, la Comisión Europea también ha propuesto nuevas normas dirigidas a los diez principales productos plásticos de uso único que se encuentran en las playas y en los mares de Europa, así como a los artes de pesca perdidos y abandonados.

En la estrategia se reconoce que, al igual que sucede con otros muchos problemas ambientales, fraguar una cooperación mundial será clave para detener la contaminación por plásticos. Según un estudio alemán, en torno al 90 % de los residuos plásticos presentes en los océanos del mundo llega a estos a través de únicamente diez grandes ríos, ocho asiáticos y dos africanos: los ríos Yangtsé, Indo, Huang He, Hai, Ganges, río de las Perlas (Zhū Jiāng), Amur, Mekong, Níger y Nilo. En teoría, tal circunstancia también debería facilitar el tratamiento del problema.

El concentrar la atención en la contaminación por plásticos ha impulsado la investigación y la innovación para entender mejor y, en último término, resolver el problema. Recientemente, un proyecto de investigación, dirigido por Orb Media examinó el agua embotellada de once importantes marcas y descubrió que el 93 % de dicha agua presentaba algún signo de contaminación microplástica. En lo que respecta a la solución, un equipo internacional de científicos ha logrado crear una enzima que puede descomponer las botellas de plástico en materiales a partir de los que podrían fabricarse botellas nuevas.

La creciente preocupación por los plásticos, especialmente en el medio marino, también está convirtiendo al consumidor corriente en un importante factor para poner freno a la contaminación por plásticos y el aumento de la demanda de alternativas más respetuosas con el medio ambiente creará oportunidades comerciales. Recientemente, un supermercado neerlandés abrió el primer pasillo sin plásticos del mundo, en el que se exponen 700 productos sin plástico. De manera similar, para reducir la contaminación por plásticos, un supermercado del Reino Unido ha empezado a permitir que sus clientes envasen los productos de carne y pescado en sus propios recipientes. También se han logrado innovaciones en materiales biodegradables, que ahora pueden fabricarse, por ejemplo, a partir de celulosa procedente de papel reciclado, productos textiles, plantas o algas.



 

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