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No en mi patio trasero — Los traslados internacionales de residuos y el medio ambiente

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Residuos sin fronteras: Zhang Guofu, de 35 años, gana 700 euros al mes (un salario bastante bueno para la China rural) separando residuos entre los que encuentra bolsas de la compra de una cadena de supermercados británica y DVD en inglés. De hecho, lo que se tira a la basura en Londres fácilmente puede terminar en una fábrica de reciclaje china situada en el delta del Río de las Perlas, a 8 000 kilómetros de distancia.

Residuos de toda índole viajan por todo el mundo. Cantidades cada vez mayores de residuos de papel, plásticos y metales se trasladan desde los países desarrollados a países con normativas ambientales menos rigurosas. Enormes barcos surcan los mares cada día, cargados de mercancías que trasladan de los mercados emergentes de Asia a Occidente. Los armadores, que prefieren no volver de vacío y necesitan algo para lastrar, cargan gustosamente los residuos de Europa para que sean reciclados en Asia.

Esto no significa que los traslados de residuos no estén regulados. Tanto las Naciones Unidas como la UE tienen normas estrictas que regulan los materiales trasladables y sus destinos. A escala mundial, el comercio internacional de «residuos peligrosos» (residuos potencialmente peligrosos para las personas o el medio ambiente) están regulados en el Convenio de Basilea de las Naciones Unidas.

La prohibición que dispone el Convenio no ha sido firmada por suficientes países como para que haya entrado en vigor a escala mundial. Sin embargo, la UE ha aplicado restricciones y sólo permite exportar «residuos peligrosos» a «países desarrollados» que dispongan de la tecnología necesaria y una legislación adecuada en materia de seguridad y medio ambiente. A efectos de estas restricciones, se entiende por «país desarrollado» cualquier miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

El objetivo a largo plazo de la UE es conseguir que todos los Estados miembros eliminen internamente sus propios residuos (el «principio de proximidad»). Sin embargo, éste es un objetivo todavía muy lejano si tenemos en cuenta que entre 1997 y 2005 casi se cuadruplicaron los traslados de residuos peligrosos y problemáticos para su eliminación procedentes de los Estados miembros de la UE.

Los factores coadyuvantes a la exportación e importación de residuos son varios: disponibilidad de tecnología de tratamiento especial, escasez de materiales, diferencias en precios de eliminación o recuperación.

Al fijar objetivos de reciclado, la política de la UE favorece también los traslados de residuos de Estados miembros que no pueden cumplir sus objetivos nacionales. Los volúmenes de residuos del mercado mantienen bajos los costes para un país como China, que necesita materias primas baratas. Mientras estos residuos no se eliminen en su destino y no contengan materiales peligrosos, puede considerarse un comercio aceptable.

¿Su televisor ha viajado más que usted?

Europa dispone de una legislación que regula el traslado de residuos peligrosos y problemáticos. Sin embargo, la efectividad de la legislación con vistas a aliviar la presión sobre el medio ambiente todavía está por demostrar.

Los residuos electrónicos, que se consideran peligrosos, son un caso importante. A menudo se desmontan en África y Asia con escasas o nulas medidas de protección personal o de control de la contaminación. Muchas veces, los componentes se queman al aire libre para recuperar los metales, emitiéndose generalmente partículas de cenizas volantes cargadas de metales pesados y otros materiales tóxicos que aumentan la exposición humana y la contaminación de los alimentos, el suelo y las aguas superficiales.

No tenemos una idea clara en lo que se refiere a los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) trasladados dentro y fuera de la UE, debido en parte al uso de códigos ambiguos para informar sobre los traslados de residuos electrónicos. Es difícil saber si un televisor se exporta como dispositivo de segunda mano, que es aceptable, o como residuo para eliminar, que no lo es. Generalmente está prohibido exportar RAEE de la UE a países ajenos a la OCDE. Sin embargo, la exportación de un televisor que funcione es perfectamente aceptable.

Hay casos bien documentados que infringen esta prohibición. De hecho, parece ser que una parte significativa de los televisores, ordenadores, monitores y teléfonos usados exportados a países ajenos a la OCDE son residuos comprados con la intención de recuperar los componentes y elementos mencionados anteriormente.

La incapacidad de la UE para hacer cumplir su propia prohibición de exportar RAEE a países ajenos a la OCDE puede debilitar seriamente la ratificación a escala mundial de la prohibición en el marco del Convenio de Basilea.

Rastreo de datos útiles sobre residuos eléctricos y electrónicos

Pese a las dificultades de localización, comprobación y análisis de datos sobre residuos, la AEMA ha colaborado con el «Centro Temático Europeo de Recursos y Gestión de Residuos» en la realización de un análisis sobre los traslados de residuos de la UE a otras regiones.

A la luz de las estadísticas comerciales europeas pueden identificarse las cantidades, los tamaños y valores de exportación de productos eléctricos y electrónicos trasladados de la UE a otras regiones ( figura 1).

En 2005 se exportaron más de 15 000 toneladas de televisores en color de la UE a países africanos. En Nigeria, Ghana y Egipto entran cada día unos 1 000 televisores. El valor medio de los televisores en color exportados a África es muy bajo: para África en su conjunto, el precio por unidad fue de 64 euros, con una media de 28 euros para los tres países mencionados anteriormente. En comparación, los televisores comercializados en Europa tienen un valor medio de 350 euros.

El escaso valor unitario de los televisores enviados a África sugiere que muchas de estas exportaciones son, de hecho, productos usados, muchos de los cuales probablemente sean residuos.

Estas cifras sólo se refieren a los televisores y se cree que la exportación total de ordenadores, teléfonos móviles, reproductores de CD usados, etc. a estas regiones es significativamente más alta. Esto apunta a que se está infringiendo la prohibición de la UE relativa al comercio de residuos peligrosos con países ajenos a la OCDE.

Figura 1 / Exportación de televisores en color de la EU-25 a África, Asia, Oriente Próximo, los Estados Unidos y otros países europeos, 2005. Fuente: AEMA.

 

Residuos no peligrosos

Entre 1995 y 2007 ( figura 2) aumentaron también enormemente los traslados de residuos no peligrosos, como papel, plástico y metales, fuera de la UE, principalmente a Asia y, especialmente, China.

La cantidad de residuos de papel exportados a Asia se multiplicó por diez. En cuanto a plásticos y metales, el incremento ha sido de once y cinco veces, respectivamente. Los residuos trasladados han aumentado también dentro de la UE, pero de forma mucho más moderada.

En 2007 se trasladaron tantos residuos de papel a Asia como entre países de la UE. La cantidad de metales trasladados dentro de la UE fue mayor que la trasladada a Asia. Sin embargo, la UE trasladó más residuos de plástico al mercado asiático que dentro de la UE.

Figura 2 / Evolución de los traslados de residuos de papel como ejemplo de residuos no peligrosos fuera y dentro de la UE entre 1995 y 2007. Fuente: AEMA.

 

 

Las fuerzas motrices del reciclado

Durante más de un decenio, el coste de las materias primas ha sido muy alto y esto, a su vez, ha hecho aumentar el valor de las materias primas secundarias recuperadas a través del reciclado.

Los residuos de metal, papel, plástico y otros materiales de desecho de Europa alimentan la floreciente economía asiática, que no podría sostenerse con materiales «vírgenes».

La legislación de la UE (como la Directiva sobre envases), que exige a los Estados miembros alcanzar determinados niveles de reciclado, fomenta también indirectamente el traslado de residuos para el reciclado.

Los requisitos de la UE relativos a niveles de reciclado específicos incrementan el volumen de residuos reciclables en el mercado. Por ejemplo, la cantidad de «residuos de envases» de papel y cartón que se recicla aumentó de 24 a 30 millones de toneladas entre 1997 y 2005, mientras que la cantidad de envases de plástico reciclados aumentó de 10 a 14 millones de toneladas en el mismo periodo. ¿Es esto bueno para el medio ambiente?

La utilización de residuos reciclados en lugar de materiales vírgenes suele ser favorable para el medio ambiente. Un kilo de papel producido a partir de materias primas recicladas, por ejemplo, consume la mitad de la energía que uno producido con materiales vírgenes. El aluminio producido a partir del metal reciclado puede consumir tan sólo el 5 % de la energía necesaria para fabricarlo con materiales vírgenes.

En general, el reciclado contribuye sobremanera a reducir las emisiones de CO2 relacionadas con la energía y otras presiones ambientales.

Sin embargo, como a menudo no sabemos lo que ocurre con los residuos una vez que han salido del puerto europeo, no podemos afirmar si un traslado determinado y, por tanto, los traslados en general son favorables o no para el medio ambiente.

Perspectivas

Dentro de la UE, los traslados transfronterizos para la eliminación de residuos y la recuperación de residuos «peligrosos y problemáticos» deben notificarse a las autoridades nacionales. Esta notificación «nacional» es muy detallada. Sin embargo, todo lo que recibe la Comisión Europea es una versión resumida de los datos de los traslados, de manera que el panorama es poco transparente en el conjunto de la UE.

Si el resumen incluyera información más detallada, sobre todo en lo que se refiere a los tipos de residuos trasladados, permitiría evaluar mucho mejor las consecuencias ambientales y económicas de los traslados. Nos permitiría saber si los traslados de residuos

dependen de que existan mejores opciones de tratamiento, capacidades más grandes o una valoración efectiva vía precios. Comprenderíamos mejor la función de normativas más laxas, la falta de legislación y la falta de rigor en la aplicación como determinantes de los traslados a regiones menos desarrolladas. Una visión más clara de los traslados legales a escala comunitaria permitiría hacerse una idea más real de los traslados ilegales.

El hecho de que los informes ya se elaboren a escala nacional (muchos países generan estadísticas nacionales más detalladas sobre importaciones y exportaciones de residuos), hace que el aumento del número de informes a presentar no suponga un aumento significativo de la carga de trabajo para los Estados miembros.


Bibliografía

Basel Action Network 2002: Exporting Harm.The high-tech trashing of Asia, February 2002. 

EEA, 2007. Europe's environment — The fourth assessment, 2007.

EEA, 2008. Better management of municipalwaste will reduce greenhouse gas emissions. EEA Briefing No 1/2008.

EEA, 2009. Environmental impacts from import and export of waste (in preparation).

ETC/RWM, 2008. Transboundary shipments of waste in the EU.

European Commission, 2007. The EU Member States reporting according to Commission Decision 99/412/EEC of 3 June 1999 concerning a questionnaire for the reporting obligation of Member States pursuant to Article 41(2) of Council Regulation No 259/93.

IMPEL (The European Union Network for the Implementation and Enforcement of Environmental Law), 2005. Threat Assessment Project, the illegal shipments of waste among IMPEL Member States, May 2005.

Greenpeace 2008: Chemical Contamination at E-waste recycling and disposal sites in Acra and Korforidua, Ghana — Greenpeace Research Laboratories, Technical Note 10/2008, August 2008.

Secretariat of the Basel Convention, 2007.

The Sun Newspaper, 5 August 2008.

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