Conclusiones generales

Página Última modificación 19/04/2016 19:30

2. Conclusiones generales

PROBLEMAS

En la Tabla 1, se presenta una evaluación resumida de cómo han evolucionado, aproximadamente durante los últimos cinco años, los 12 problemas clave del medio ambiente europeo que se identificaron en el informe Dobris y se evalúan en el nuevo documento.

Se establece una distinción entre la evolución del desarrollo de políticas y la evolución de la mejora de calidad del medio ambiente, ya que en ocasiones esta última va más retrasada que la adopción de las medidas que la propician. Ha sido inevitable que la información que sirve de base para la presente evaluación resulte respecto a algunos temas más fiable que respecto a otros. Las lagunas más destacadas afectan a los temas de productos químicos, biodiversidad y medio ambiente urbano. Así, por ejemplo, la indicación de "neutralidad" en la evolución de las políticas relacionadas con el ozono troposférico tiene un fundamento más sólido y documentado que en lo relativo a los productos químicos, ámbito en el que han dificultado la evaluación la percepción cambiante de los problemas subyacentes y la grave carencia de datos.

Tabla 1

Problema medioambiental clave EVOLUCIÓN
políticas
EVOLUCIÓN
estado del medio ambiente
cambio climático +/- -
agotamiento del ozono estratosférico + -
acidificación + +/-
ozono troposférico +/- -
productos químicos +/- +/-
residuos - -
biodiversidad +/- -
aguas continentales +/- +/-
medio ambiente marino y de litoral +/- -
degradación del suelo - -
medio ambiente urbano +/- +/-
riesgos naturales y tecnológicos + +
Leyendas:
+ evolución positiva respecto al desarrollo de políticas o al estado del medio ambiente.
+/- desarrollo de algunas políticas, pero insuficiente para abordar el problema en su conjunto (se incluye aquí también la falta de cobertura geográfica). Pocos cambios o ninguno en el estado del medio ambiente. Esta indicación se utiliza también para señalar evoluciones inciertas o desiguales en determinadas zonas.
- desarrollo de políticas escaso o perjudicial para el estado del medio ambiente. Esta indicación se utiliza también para señalar que persisten las presiones intensas o la mala calidad medioambiental.


Problemas atmosféricos

Gracias a los esfuerzos realizados durante una serie de años por coordinar las políticas y a las medidas de actuación en toda Europa y fuera de ella para disminuir las emisiones perjudiciales y mejorar la calidad de la atmósfera, en la mayoría de los países europeos se han conseguido reducciones apreciables de diversas sustancias que constituyen una amenaza para el medio ambiente y para la salud humana. Entre ellas se incluyen el dióxido de azufre, el plomo y determinadas sustancias destructoras del ozono. Se han registrado también reducciones menores de las emisiones de óxidos de nitrógeno y de compuestos orgánicos volátiles no metánicos (COVNM).

En Europa occidental, estos avances se han debido principalmente a las políticas de reducción de las emisiones, a los cambios estructurales en la producción industrial y al uso de combustibles más limpios. En Europa central y oriental, los efectos de las medidas de reducción han quedado ocultos por la fuerte disminución del uso de energía y de la producción industrial a raíz de los cambios económicos estructurales, que han producido considerables disminuciones de los aportes y las emisiones.

En la tabla 2 se muestran los progresos registrados respecto a los objetivos de reducción de las emisiones atmosféricas. Sólo para los contaminantes atmosféricos que aparecen en esta tabla se han fijado objetivos cuantitativos a escala paneuropea en los convenios y protocolos.

Tabla 2: Progresos hacia los objetivos fijados


Situación en: Objetivo Índice del objetivo
(año)
Progreso hacia el cumplimiento del objetivo
1990=100 1985 1990 1995
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Cambio climático
Objetivo del CMCC (NU): estabilizar para el año 2000 las emisiones de CO2 en el nivel de 1990 (preKyoto). Véanse objetivos de Kyoto en el texto.
Emisiones de CO2
Europa occidental 97 100 97 100 (2000) Se cumple (ver texto).
PECO .. 100 80 100 (2000) Se cumple.
NEI .. 100 81 100 (2000) Se cumple.
Agotamiento del ozono estratosférico
Producción de CFC
CFC11, 12, 113, 114, 115 según potencial de destrucción. Objetivo: eliminar CFC al 01.01.95, salvo usos y producción esenciales para las necesidades básicas de los países en desarrollo. Valor en 1996: 12.
UE 160 100 11 0 (1995) Se cumple.
Acidificación
Emisión de SO2
Segundo objetivo del protocolo sobre el azufre del CLRTAP.
Europa occidental 119 100 71 60 (2000) Probable.
PECO 118 100 66 70 (2000) Se cumple.
NEI 131 100 62 90 (2000) Se cumple.
Emisión de NOx Primer objetivo del protocolo sobre el NOx del CLRTAP: estabilizar emisiones en los niveles de 1987; objetivo para la UE: -30% de los niveles de 1990.
Europa occidental 93 100 91 70 (2000) Poco probable.
PECO 104 100 72 105 (1994) Se cumple.
NEI .. 100 67 99 (1994) Se cumple.
Emisión de COV Objetivo del protocolo sobre COV del CLRTAP, sin las emisiones naturales.
Europa occidental 97 100 89 70 (2000) Poco probable.
PECO - 100 81 70 (1999) Poco probable.
NEI - 100 70 70 (1999) Se cumple.

Nota: Los datos sobre los NEI sólo se refieren a cuatro países (Bielorrusia, Moldavia, la Federación Rusa y Ucrania). CLRTAP= Convenio de NU sobre contaminación fronteriza a larga distancia. Aunque la evaluación se refiere a toda la zona, los objetivos son válidos únicamente respecto a los países signatarios de los convenios.

A pesar de los aparentes progresos que se muestran en la tabla 2, deberán reducirse aún más las emisiones de determinados contaminantes atmosféricos para cumplir los objetivos acordados y los que está previsto acordar. La mayor parte de las emisiones registradas hasta la fecha se han producido como resultado de los cambios económicos y de las medidas encaminadas a las grandes fuentes contaminantes de los sectores de la industria y la energía. A excepción del plomo de las gasolinas, el éxito ha sido menor en la reducción de emisiones procedentes de fuentes difusas como el transporte y la agricultura que, por su propia naturaleza, resultan más difíciles de controlar y requieren una mejor integración de las medidas medioambientales en el conjunto de las políticas.


cambio climático

Si bien se han conseguido algunas reducciones en las emisiones de gases responsables del efecto invernadero (las emisiones de dióxido de carbono disminuyeron un 12 por ciento en toda Europa y un 3 por ciento en Europa occidental entre 1990 y 1995), la mayor parte de estas reducciones se deben a cambios económicos tales como el cierre de muchas industrias pesadas en Europa oriental y la sustitución del carbón por el gas en los sistemas de generación de electricidad de algunos países de Europa occidental.

El sector del suministro de energía es el principal responsable de las emisiones de dióxido de carbono (cerca del 35% en 1995), seguido de un porcentaje más o menos equivalente de emisiones procedentes de los sectores de la industria, el transporte, los hogares + el sector del comercio (alrededor de un 20% cada uno de estos sectores), y de una aportación cada vez mayor procedente del sector del transporte. En el último escenario de "situación sin cambios" realizado por la Comisión Europea, se sugiere un aumento del 8 por ciento en las emisiones de dióxido de carbono en la UE entre 1990 y 2010, lo cual supone un marcado contraste respecto al objetivo acordado en Kyoto en diciembre de 1997 de alcanzar en la Unión Europea una reducción del 8 por ciento (para un "conjunto" de seis gases en el que se incluye el dióxido de carbono). No cabe duda de que será necesario emprender acciones a todos los niveles que influyan en la totalidad de los sectores económicos si se pretende realmente cumplir el objetivo de Kyoto.

agotamiento de la capa de ozono

La implementación del Protocolo de Montreal y sus ulteriores ampliaciones han reducido la producción y emisión de sustancias destructoras del ozono en un 80-90 por ciento a escala mundial. En Europa se han conseguido reducciones similares.

No obstante, tendrán que pasar muchos decenios hasta que se recuperen los niveles de ozono de la estratosfera debido a la persistencia de sustancias destructoras en la capa más elevada de la atmósfera. Esta realidad pone de manifiesto la importancia de reducir las emisiones de las restantes sustancias destructoras (HCFC, bromuro de metilo) y la necesidad de garantizar la adecuada aplicación de las medidas vigentes para activar así la recuperación de la capa de ozono.

acidificación

Desde el informe Dobris, se han hecho algunos avances en el control del problema de la acidificación, en particular como resultado de la reducción continuada de las emisiones de dióxido de azufre (50% entre 1980 y 1995 en toda Europa). Las emisiones de óxidos de nitrógeno y de amoníaco han disminuido en un 15 por ciento. Sin embargo, aproximadamente en un 10 por ciento de la cubierta terrestre de Europa el nivel de depósitos ácidos sigue siendo demasiado elevado. En cuanto a las emisiones de NOx procedentes del transporte, la política medioambiental no guarda relación con el constante aumento en el uso de este sector; el incremento en la cantidad y la utilización de automóviles ha frenado las ventajas de algunas mejoras técnicas, como el mayor uso de motores más limpios y catalizadores en los vehículos de pasajeros. En consecuencia, el sector del transporte se ha convertido en el principal responsable de las emisiones de óxidos de nitrógeno. El enorme potencial de crecimiento del transporte privado en los PECO y en los NEI apunta hacia un agravamiento del problema.

ozono troposférico y "smog" fotoquímico

A pesar del aumento de los niveles de tráfico en toda Europa, en el conjunto del continente se alcanzó una significativa reducción (14%) de las emisiones de precursores del ozono entre 1990 y 1995, gracias a una combinación de medidas de control de los diversos sectores y a la reestructuración económica de Europa oriental. No obstante, "smog" fotoquímico, originado por las altas concentraciones de ozono troposférico, sigue siendo frecuente en muchos países europeos, con la consiguiente amenaza para la salud humana y la vegetación.

Será preciso conseguir reducciones más acusadas de las emisiones de NOx y de los COVNM en todo el hemisferio norte para conseguir una disminución significativa de las concentraciones de ozono troposférico. El segundo paso respecto al Protocolo sobre el NOx de 1988 incluido en el Convenio sobre contaminación fronteriza a larga distancia (CLRTAP) será un protocolo sobre un conjunto de múltiples contaminantes multiefecto, encaminado a atajar la contaminación fotoquímica, la acidificación y la eutrofización. Se prevé que el documento esté preparado para su adopción en 1999 y es bastante probable que imponga reducciones más rigurosas de las emisiones. Será especialmente difícil controlar las emisiones del creciente sector del transporte, principal responsable de las emisiones de NOx en toda Europa y de las emisiones de COVNM en Europa occidental.

En Europa oriental, la industria sigue siendo la fuente principal de las emisiones de COVNM, pero la situación podría cambiar con el crecimiento previsto del transporte.

productos químicos

El grado de amenaza para el medio ambiente y para la salud humana que entrañan los productos químicos sigue siendo incierto debido al gran número de sustancias de uso común y al desconocimiento sobre su forma de penetración y acumulación en el medio ambiente y sobre sus consecuencias ecológicas y para el ser humano.

Ante la dificultad de evaluar la toxicidad de muchos productos químicos cuyo uso o liberación (y los de sus compuestos) resultan potencialmente peligrosos, algunas de las estrategias actuales de control tienen como objetivo reducir la "carga" de productos liberados al medio ambiente (y, en consecuencia, la exposición a los mismos), mediante la eliminación o reducción de su utilización y de las emisiones. Los nuevos instrumentos, como los programas de reducciones de carácter voluntario, los Inventarios de Emisiones Tóxicas y los Registros de Emisiones Contaminantes, acaparan cada día más atención.

residuos

Se calcula que la generación total de residuos aumentó en un 10 por ciento entre 1990 y 1995. No obstante, parte de ese aparente aumento puede deberse a la mejora de los sistemas de control de los residuos.

En la mayoría de los países, la gestión de residuos sigue estando dominada por la opción más económica: los vertederos. El reducir la cantidad de residuos y evitar su acumulación son medidas que cada día adquieren más reconocimiento como soluciones más deseables, pero todavía no se aprecia ningún progreso global en esa dirección. El reciclado suele tener más éxito en países con una fuerte infraestructura en la gestión de residuos.

Entre las prioridades de los PECO y los NEI, se incluyen la mejora de la gestión municipal de los residuos mediante la separación de los distintos tipos y el mejor control de los vertederos; la introducción de iniciativas de reciclado a escala local; y las medidas de tratamiento de bajo presupuesto en puntos de vertido prioritarios.

biodiversidad

En términos generales, desde la evaluación Dobris ha aumentado la presión global que ejercen sobre la biodiversidad las actividades humanas (la agricultura intensiva, la silvicultura, la urbanización y el desarrollo de infraestructuras, así como la contaminación).

Estas presiones proceden de una gestión uniforme de la agricultura y la silvicultura cada vez a mayor escala, una fragmentación del paisaje (que origina el aislamiento de especies y hábitats naturales), la liberación de productos químicos, la extracción de agua y el desplazamiento de especies. Se han emprendido muchas medidas de protección de la Naturaleza a escala nacional e internacional, pero su puesta en práctica acusa un ritmo muy lento. A escala local, se han registrado algunos efectos beneficiosos de determinadas medidas de protección, pero no se han hecho apenas progresos hacia la agricultura sostenible .

En algunas partes de la CEE y de los NEI quedan todavía grandes zonas de bosques y otros hábitats naturales todavía intactos, que podrían verse amenazados por las presiones derivadas de los cambios económicos y el desarrollo si no se incorporan las medidas adecuadas de protección en el marco del Programa Medio Ambiente para Europa (PMAE), en las políticas nacionales de desarrollo económico y en los correspondientes mecanismos financieros, así como en los acuerdos de adhesión a la UE por parte de estos países.

aguas continentales y marinas

El PMAE presta especial atención a la gestión sostenible de los recursos naturales, incluidas las aguas continentales y marinas. Sin embargo, todos los recursos siguen estando amenazados.

Aunque en la última década, las tasas de utilización de agua se han mantenido estables o incluso han disminuido en una serie de países de Europa occidental y oriental, persiste la posibilidad de los recortes de agua, principalmente en las áreas urbanas. Siguen siendo un problema las fugas de agua en los sistemas de distribución de muchos países y la utilización no eficiente de los recursos hídricos en todos ellos.

La calidad de las aguas subterráneas se ve amenazada por las altas concentraciones de nitratos procedentes de la agricultura, con el consiguiente riesgo para la salud humana. Las concentraciones de plaguicidas en las aguas subterráneas superan por lo general los niveles máximos admitidos en la UE, y en muchos países se registra contaminación de estas aguas por metales pesados, hidrocarburos e hidrocarburos clorados. Considerando los tiempos de penetración de las sustancias contaminantes en las aguas subterráneas, tendrán que pasar muchos años para que se registren mejoras en la calidad de este recurso.

Desde 1990, no ha habido ninguna mejora global en la calidad de las aguas fluviales. Aunque en los últimos cinco años se ha registrado una reducción del 40-60 por ciento en las emisiones de fósforo debida a las medidas para el tratamiento de las aguas residuales e industriales y al mayor uso en los hogares de detergentes sin fosfatos, el problema de la eutrofización de las aguas fluviales y marinas, así como de los lagos y embalses, sigue en los mismos niveles que cuando se publicó el informe Dobris, con un exceso de nutrientes en muchas zonas.

Muchos mares europeos siguen estando sobreexplotados, y las poblaciones de una serie de especies están seriamente amenazadas, lo que subraya la importancia de promover los bancos de peces sostenibles a través del PMAE.

degradación del suelo

La erosión y la salinización del suelo siguen siendo problemas graves en muchas zonas, en particular en la cuenca del Mediterráneo. Se han hecho pocos avances en la conservación de los suelos, aspecto al que se presta especial atención en el PMAE. Un gran número de lugares contaminados requieren una acción inmediata. En la actualidad, se han identificado 300.000 lugares potencialmente contaminados, la mayoría en Europa occidental y sobre todo en zonas con una larga tradición en la industria pesada.

En Europa oriental, donde hay un buen número de emplazamientos militares contaminados, hacen falta más datos para valorar con más precisión la gravedad del problema.

medio ambiente urbano

La población urbana de Europa no cesa de crecer, y las ciudades europeas muestran todavía signos de tensión medioambiental: mala calidad del aire, exceso de ruido, atascos de tráfico, pérdida de zonas verdes y degradación de edificios históricos y monumentos.

Aunque ha habido algunas mejoras desde el informe Dobris (por ejemplo, en la calidad del aire urbano), son muchas las tensiones, sobre todo las derivadas del transporte, que acentúan cada vez más una mala calidad de vida en las ciudades y un deterioro de la salud humana. Cabe destacar como avance positivo el creciente interés de muchas ciudades por el movimiento Agenda local 21. Más de 290 ciudades europeas han firmado la Carta Alborg de Ciudades y Poblaciones Europeas hacia la Sostenibilidad. La implementación de las políticas e instrumentos de la Agenda local 21, con su compromiso de alcanzar mejoras significativas a partir de las acciones concertadas a escala local, se está convirtiendo en el principal motor de progreso en las ciudades.

riesgos naturales y tecnológicos

Junto con las constantes presiones impuestas por las actividades humanas cotidianas, el medio ambiente europeo se ve esporádicamente afectado por los desastres naturales y los accidentes tecnológicos. Sólo en determinadas zonas de la UE se dispone de datos relativos a este tipo de accidentes, y aún es menor la información disponible al respecto en los PECO y los NEI. De acuerdo con los informes de los sucesos registrados, el número de accidentes industriales por unidad de actividad parece ir en declive en la Unión Europea.

El daño originado por las inundaciones y otras catástrofes de índole climatológica es cada vez mayor en toda Europa a consecuencia probablemente de intervenciones humanas como las alteraciones del paisaje (incluido el sellado de los suelos bajo zonas urbanizadas e infraestructuras), y por la mayor frecuencia de condiciones meteorológicas extremas.

SECTORES

La evaluación hasta aquí expuesta pone de manifiesto que, si bien se han reducido algunas presiones, no se ha logrado una mejora general del estado o la calidad del medio ambiente en Europa. En algunos casos, esto se debe a los prolongados procesos de recuperación (por ejemplo, en problemas como el agotamiento del ozono estratosférico o la acumulación de concentraciones de fósforo en los lagos). Con todo, las medidas adoptadas en muchos casos han sido limitadas para la escala y complejidad de los problemas (por ejemplo, en el caso de la niebla tóxica estival o en el de los plaguicidas en las aguas subterráneas).

Tradicionalmente, las políticas medioambientales europeas se centraban en el control de la contaminación en el punto de origen y en la protección de determinadas zonas. En fecha más reciente, empiezan a integrarse los aspectos medioambientales en otras áreas de intervención política y a promoverse el desarrollo sostenible.

El transporte, la energía, la industria y la agricultura son los sectores clave que influyen como "fuerzas motrices" en el medio ambiente europeo. El desarollo de políticas medioambientales y su puesta en práctica de manera eficaz varía de manera notable entre estos sectores. Los sectores de la industria y la energía están, dentro de lo razonable, bien cubiertos por las políticas de intervención aunque algunos aspectos requieren todavía cierta atención (por ejemplo, la eficiencia energética o las energías renovables). La agricultura está cubierta en mucha menor medida y exige cierta revisión. La situación del sector del transporte sigue siendo insatisfactoria.


cambio climático, acidificación, "smog" fotoquímico, biodiversidad, problemas urbanos, productos químicos, accidentes

Transporte: El transporte de mercancías por carretera ha aumentado un 54 por ciento en toda Europa desde 1980 (medido en toneladas por kilómetro), el transporte de vehículos de pasajeros ha aumentado un 46 por ciento desde 1985 (medido en pasajeros por kilómetro, sólo en la UE) y el número de pasajeros que viajan en avión ha aumentado un 67 por ciento desde 1985.

En el sector del transporte más que en ningún otro, las políticas medioambientales han sido incapaces de afrontar los constantes ritmos de crecimiento. Los problemas de congestión del tráfico, contaminación atmosférica y acústica son cada día mayores. Hasta no hace mucho, el aumento de los transportes se veía como un indicador fundamental del crecimiento y el desarrollo económicos. Los gobiernos se habían impuesto la tarea de desarrollar la infraestructura necesaria, y las obligaciones ecológicas se limitaban a mejorar las normas relativas a las emisiones de los vehículos y la calidad de los combustibles, y a garantizar que el diseño de la red de carreteras se sometiera a una evaluación del impacto medioambiental.

En este nuevo informe se muestran algunos de los progresos constatados en la mayor parte de Europa respecto a aquellos limitados objetivos. Con todo, el crecimiento continuado del tráfico y de las infraestructuras para el transporte ha tenido como consecuencia un aumento global de los problemas medioambientales relacionados con los automóviles y la consiguiente inquietud de la opinión pública. Hoy, se pone en cuestión la veracidad del vínculo entre desarrollo económico y aumento del tráfico.

Recientemente se han hecho esfuerzos por limitar el aumento de la demanda de automóviles y promover el uso del transporte público, y por instaurar nuevas pautas de asentamiento y producción que reduzcan la necesidad del transporte. Esta transformación hacia un modelo de transporte más sostenible no será fácil ya que sigue teniendo mucha fuerza política el enfoque tradicional a favor del desarrollo de infraestructuras, y el transporte público está perdiendo la batalla frente al transporte privado en toda Europa.

cambio climático, acidificación, niebla tóxica estival, problemas urbanos, marinos y del litoral

El uso de energía, que constituye la principal fuerza motriz del cambio climático y de una serie de problemas de contaminación atmosférica, sigue siendo elevado en Europa occidental desde el informe Dobris.

En los PECO y en los NEI, el consumo de energía ha disminuido en un 23 por ciento desde 1990 como resultado de la reestructuración económica, pero se prevé que vuelva a aumentar una vez se produzca la recuperación. El requisito clave de una política sobre energía más sostenible es alcanzar una mayor eficiencia en la producción y el uso de energía.

En Europa occidental, los precios relativamente bajos de la energía no han sido estímulo suficiente para alcanzar dicho requisito, y si bien se registra actualmente un aumento anual de la eficiencia energética del 1 por ciento, el PIB sigue aumentando a una tasa anual de entre un 2 y un 3 por ciento anual.

Es probable que se incremente este aumento en Europa occidental, en particular en los sectores del transporte y los hogares, pero la experiencia sugiere que, mientras que los precios de los combustibles fósiles sigan siendo bajos, será necesario aplicar medidas políticas más vigorosas para alcanzar dicho aumento.

En Europa oriental, la convergencia económica con Occidente podría invertir la tendencia actual de un menor consumo de energía, y reactivar las emisiones de gases responsables del efecto invernadero y de otros contaminantes atmosféricos, en especial en los sectores de la industria, el transporte y los hogares. Por tanto, también en los países de esta zona serán necesarias nuevas medidas para promover la eficiencia energética en la producción y el uso de energía.


cambio climático, ozono estratosférico, acidificación, niebla tóxica estival, productos químicos, residuos, aguas marinas y del litoral, problemas urbanos, accidentes

Industria: La aportación del sector de la industria a los problemas del cambio climático, la acidificación, el ozono troposférico y la contaminación de las aguas ha disminuido desde el informe Dobris.

En Europa occidental, los objetivos medioambientales están cada vez más integrados en la toma de decisiones relativas a la industria, lo que da como resultado una reducción del total de las emisiones industriales tanto a la atmósfera como al medio acuático. Sin embargo, esta integración no es frecuente en Europa oriental, por lo que se requieren en estos países estructuras administrativas bien diseñadas y dotadas de los recursos necesarios para la implementación y el cumplimiento de los instrumentos jurídicos relativos al medio ambiente y para generalizar el uso de los sistemas de gestión medioambiental en el ámbito de la empresa. Cuando se renueve una parte importante de los sistemas de producción es probable que se registren sorprendentes avances tecnológicos.

En toda Europa, es considerable el impacto medioambiental de la pequeña y mediana empresa, al igual que lo es su potencial de mejora. En términos generales, estas empresas no se encuentran hoy sometidas a medidas medioambientales eficaces.

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Agricultura: En el pasado, el objetivo primordial de las políticas agrarias vigentes en Europa era conseguir la máxima producción de alimentos y mantener los ingresos de las explotaciones agrarias. En fecha más reciente, estas políticas han empezado a prestar más atención a los requisitos medioambientales y al imperativo de una agricultura más sostenible. Con todo, en el presente informe se pone de manifiesto el largo camino que queda todavía por recorrer.

En Europa occidental, las cosechas han seguido aumentando durante los últimos cinco años como resultado de los progresos en las prácticas agrarias. El uso de fertilizantes inorgánicos y plaguicidas (medido en función del peso de las sustancias activas) se ha estabilizado (si bien, como se ha señalado anteriormente, ello no ha supuesto una mejora inmediata en la calidad de las aguas subterráneas), pero la utilización de los recursos hídricos no ha dejado de aumentar.

Con el incremento de la producción de ganado y abono animal y la emisión de compuestos de nitrógeno reducido, la eutrofización se ha convertido en un problema grave en el noroeste de Europa, y empieza a ser considerable en Europa meridional. En muchos lugares, los hábitats naturales y la biodiversidad están sometidos a las presiones de la agricultura intensiva y a la proliferación de nuevos centros urbanos.

A escala nacional, han empezado a fomentarse prácticas agrarias más benignas con el medio ambiente, pero los aspectos relativos a la ecología siguen siendo sólo una pequeña porción de la Política Agraria Común de la Unión Europea (PAC). Con la implementación del GATT y la reforma de la PAC, tal vez se consiga una mayor racionalización y especialización de la producción agraria y el abandono de los terrenos más marginales. Con todo, no hay una relación directa entre la retirada de tierras del sistema de producción y su impacto en la biodiversidad.

En Europa oriental, la reforma estructural, la modernización y la diversificación del sector agrario siguen siendo prioritarias. No obstante, lo complejo e incierto de la situación actual dificulta una posible evaluación global del impacto de estos avances.

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En términos generales, para alcanzar niveles sostenibles de las presiones medioambientales y el uso de los recursos, se requieren mayores avances tecnológicos y un cambio más acusado hacia actividades menos intensivas y perjudiciales para el medio ambiente.

Si bien a escala nacional ha habido algunos avances en el desarrollo de políticas que integran los requisitos medioambientales en la toma de decisiones (como los planes de acción ecológicos o los requisitos de las evaluaciones medioambientales estratégicas), queda todavía un largo camino por recorrer para instaurar estas medidas a escala paneuropea. No obstante, hay posibilidades de alcanzar mejoras lo suficientemente significativas para atajar los impactos medioambientales del aumento de la producción y el consumo, en particular en los PECO y en los NEI. En estos países, la reestructuración económica y la renovación tecnológica brindan una buena oportunidad de descartar algunas de las tecnologías más despilfarradoras que se han aplicado en Europa occidental.

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