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13. Riesgos Tecnológicos y naturales

13. Riesgos naturales y tecnológicos

Resultados principales

En la Unión Europea, el número de accidentes industriales graves que se registran anualmente se ha mantenido más o menos constante desde 1984. Teniendo en cuenta que tanto la notificación de accidentes como la actividad industrial se han incrementado desde entonces, es probable que haya disminuido la cantidad de accidentes por unidad de actividad. En la actualidad, no hay bases de datos relativos a los accidentes en Europa central y oriental ni en los NEI.

Con arreglo a la Escala internacional de sucesos nucleares (INES) del Organismo internacional de la energía atómica, en Europa no ha habido “accidentes” (niveles 4 a 7 de la INES) desde 1986 (el de Chernobil fue del nivel 7 de la INES). La mayoría de los sucesos registrados se consideran “anomalías” (nivel 1 de la INES), y sólo algunos alcanzan la categoría de “incidentes” (niveles 2 y 3 de la INES).

En los últimos diez años, se ha registrado en todo el mundo una notable reducción del número anual de vertidos de petróleo que puedan considerarse de importancia. Sin embargo, en los últimos años se produjeron en Europa occidental tres de los vertidos de mayor gravedad de todos los acaecidos, a los que puede atribuirse la mayor proporción de todo el petróleo derramado hasta la fecha.

Muchas de las actividades que dan lugar a los accidentes más graves son cada día más intensas, del mismo modo que aumenta también la vulnerabilidad de algunas de estas actividades e infraestructuras a las catástrofes naturales. El marco de referencia básico para mejorar la gestión de los riesgos es la Directiva Seveso II, en la que se contempla una amplia cobertura, se adopta un enfoque global del problema y se centra la atención en la prevención de accidentes. En el momento actual, es preciso que las industrias y las administraciones reguladoras y responsables de la planificación lleven a la práctica lo que se expone en dicha Directiva, que puede servir de modelo también para los países de Europa oriental, en los que no existe aún un marco adecuado tan amplio y de carácter transnacional. 

Durante la década de 1990, ha habido un gran número de inundaciones de carácter excepcional que han causado muchas muertes y cuantiosos daños. Si bien la explicación más viable ha de buscarse en las variaciones de la escorrentía natural, los efectos pueden haberse amplificado por la interferencia del ser humano en el ciclo hidrológico.

13. lIntroducción

La mayor parte de los impactos medioambientales analizados en este informe tienen su origen en el desarrollo cotidiano de actividades humanas como producción y uso de energía, industria, transporte y agricultura. No obstante, la salud humana y el medio ambiente también pueden verse afectados por accidentes tecnológicos graves y por fenómenos naturales extremos.

Estos accidentes y fenómenos naturales conforman una caso aparte en el problema medioambiental. Son especialmente preocupantes debido a la escala potencial de sus efectos (de ahí el interés que suscitan en los medios y en el público), a su carácter imprevisible (de ahí que se perciban como una falta de control, así como la dificultad de garantías de previsión), y a las incertidumbres respecto a sus posibles consecuencias. Con frecuencia se desconoce en gran medida la circulación en el medio ambiente de las sustancias liberadas, así como su impacto en el entorno y en la salud; incertidumbres que se agravan por las también imprevisibles interacciones con el medio ambiente en el momento en que se producen los acontecimientos.

Aunque las estadísticas sobre acontecimientos pasados puedan dar alguna indicación sobre posibles acontecimientos en el futuro, la complejidad de las causas que están en el origen de éstos (relacionados con factores sociales y factores medioambientales complejos, como el cambio climático) impiden toda predicción sobre la ocurrencia, el cuándo y el dónde de futuros sucesos. Estas incertidumbres, junto con las correspondientes a la naturaleza y a la magnitud de los impactos resultantes, obliga a considerar los accidentes industriales graves y los fenómenos naturales extremos como fuentes significativas de “riesgo” a efectos de evaluación y gestión.

En este capítulo se examinan cuatro clases de acontecimientos de este tipo:

• accidentes graves en instalaciones industriales;


• accidentes en instalaciones nucleares;

• accidentes en el transporte marítimo y en instalaciones alejadas de la costa; y

• desastres causados por riesgos naturales y su agravamiento por actividades humanas.

Este capítulo presenta un panorama de los acontecimientos de este tipo acaecidos en los últimos diez años en Europa, y abarca tendencias, causas y consecuencias sobre la salud humana y el medio ambiente.

13. Riesgos Tecnológicos y naturales (.pdf)

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