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La calidad del aire sigue interesando a muchos europeos

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Article Publicado 31/01/2017 Última modificación 11/05/2021
El mes pasado, la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) publicó su último informe sobre la calidad del aire en Europa, que reveló que, aunque que la calidad del aire está mejorando lentamente, la contaminación atmosférica sigue siendo el mayor riesgo medioambiental para la salud en Europa. Nos reunimos con Alberto González Ortiz, experto en calidad del aire de la AEMA, para debatir sobre las conclusiones del informe y el modo en que tecnologías como las imágenes de satélite están ayudando a mejorar la investigación en la materia.

¿Cuáles son las principales conclusiones del informe de 2016?

En el informe de este año se destaca la circunstancia de que las concentraciones de contaminantes siguen mejorando poco a poco en toda Europa. Sin embargo, seguimos constatando efectos significativos en la salud. La contaminación atmosférica sigue dando lugar a un deterioro de la calidad de vida debido a las enfermedades que genera. Nuestro informe también proporciona una nueva estimación de los efectos en la salud de los contaminantes atmosféricos más dañinos, como las partículas PM2,5, que ocasionaron en 2013 una cifra estimada de 467 000 muertes prematuras en 41 países europeos.

Los riesgos para la salud derivados de la contaminación atmosférica son bien conocidos, gracias a instituciones como la Organización Mundial de la Salud, y los europeos son cada vez más conscientes de la gravedad del problema, al cual nos exponemos a diario. Aunque no se vea, cuando los niveles de contaminación atmosférica son elevados se puede percibir claramente.

¿Qué ocurre con el tráfico y la contaminación atmosférica en las ciudades? 

El informe destaca el efecto del tráfico en la contaminación atmosférica, que ha sido noticia recientemente en varias ciudades europeas, como París y Londres.

El tráfico es el principal emisor de dióxido de nitrógeno (NO2), uno de los principales contaminantes nocivos para la salud. Este contaminante es asimismo un precursor del ozono y de las partículas que pueden formarse en la atmósfera. El transporte es también una importante fuente de emisión de partículas primarias, debido no solo a la combustión de carburantes, sino también al desgaste de neumáticos y frenos, y, además, el transporte es una fuente de emisiones muy importante de gases de efecto invernadero.

Asimismo, el transporte viario ocupa una gran parte de nuestros espacios públicos, como ilustra el ejemplo de la congestión del tráfico. También genera ruido. Por lo tanto, es un problema multidimensional.

Por supuesto, nadie cuestiona la importante función que desempeñan el transporte y la movilidad en nuestra vida diaria, pero los desplazamientos pueden ser más sostenibles. Vemos que numerosas ciudades de toda Europa están tomando medidas para establecer sistemas de movilidad más sostenibles. Medidas como restringir el acceso representan soluciones a corto plazo, por lo que tenemos que considerar cambios fundamentales, innovadores y a largo plazo en nuestro sistema de transporte para mejorar nuestro bienestar general.

El informe también llama la atención sobre las emisiones comerciales y residenciales. ¿Cuál es la magnitud de este problema? 

En lo que concierne a las estufas de leña y las chimeneas, se trata de un problema mayor de lo que cabría pensar, particularmente en invierno. Muchas personas, especialmente en el norte y este de Europa, usan chimeneas o estufas de leña, que emiten una gran cantidad de PM2,5. La quema de combustibles de todo tipo para la calefacción de hogares e inmuebles comerciales e institucionales es, en realidad, el mayor emisor de PM2,5. En Europa, el sector emite, en conjunto, más de la mitad del total de las PM2,5.

Otro problema en invierno puede ser que, bajo condiciones meteorológicas anticiclónicas, estas emisiones tienden a quedar, en su mayoría, concentradas próximas al suelo debido al fenómeno de la inversión térmica. En estas condiciones, el aire más frío permanece en las capas inferiores de la atmósfera. El aire frío, que es más espeso, impide la mezcla y la dispersión de las emisiones hacia las capas superiores de la atmósfera, por lo que la contaminación permanece cerca del suelo.

¿Qué hace la AEMA para mejorar la calidad del aire en Europa?

Una de las principales contribuciones de la AEMA consiste en proporcionar el conocimiento y los datos necesarios para ayudar a los políticos a tomar decisiones fundamentadas en materia de calidad del aire. Nuestro trabajo también ayuda a fomentar la sensibilización pública con respecto al problema, lo que es igualmente importante.

Recopilamos datos oficiales sobre contaminación atmosférica de los países europeos y con ellos elaboramos evaluaciones periódicas de la calidad del aire mediante informes e indicadores. También compartimos nuestros datos sobre contaminación atmosférica con muchos otros interesados, incluido el público en general, autoridades nacionales o regionales y el programa Copérnico de la UE. igualmente participamos regularmente en seminarios, conferencias y reuniones en toda Europa y más allá de las fronteras del continente, al objeto de debatir sobre el problema e intercambiar conclusiones, lo que contribuye a fomentar la actuación de los responsables políticos. La contaminación atmosférica está vinculada a una amplia gama de ámbitos políticos, por lo que una de nuestras prioridades consiste en fomentar políticas y medidas intersectoriales integradas.

¿Se utilizan nuevas tecnologías para mejorar el control de la contaminación atmosférica?

La inmensa mayoría de nuestros datos proviene de estaciones fijas de medición de la calidad de aire, de cuya gestión se encargan las autoridades locales y nacionales de los países miembros de la AEMA. Sin embargo, últimamente están surgiendo otras tecnologías, tales como la recopilación de datos mediante el uso de satélites en el marco del programa Copérnico de la UE. Es un trabajo bastante reciente. La AEMA coopera con los servicios atmosféricos del programa Copérnico y los expertos en calidad del aire de la Agencia, también utilizamos algunos de estos datos. Al combinar la información procedente de satélites con modelos, podemos obtener una mejor distribución espacial de las concentraciones de contaminantes. Así pues, en lugar de obtener cada cierto tiempo datos procedentes únicamente de ciertas estaciones de medición, podemos obtener una imagen mucho más amplia. No obstante, es fundamental confirmar los resultados de los modelos con observaciones reales, y aquí es donde resultan imprescindibles los datos que la AEMA recibe de los países de toda Europa.

También están apareciendo iniciativas de medición de la contaminación atmosférica como el uso ciudadano de sensores . Se trata de una nueva fuente de información, si bien la precisión de estos dispositivos todavía tiene que mejorar. Aún no son totalmente fiables, aunque se trata de una tecnología emergente que representa un extraordinario modo de fomentar la sensibilización del público y la participación de la comunidad para abordar los problemas de la contaminación atmosférica. Llegado el momento, esta tecnología podría ser una buena fuente complementaria de información.

 

Alberto González Ortiz

Entrevista publicada en el Boletín de la AEMA número 04/2016, diciembre de 2016

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