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Consumo de los hogares

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Página Última modificación 07/05/2021
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Para conocer los patrones de consumo de los hogares hay que empezar por conocer el comportamiento humano. Los patrones de consumo en Europa son muy distintos a los de hace 50 años. Entre los factores más importantes de impulso del consumo se encuentran los mayores ingresos, la globalización de la economía, los avances tecnológicos (como Internet y el teléfono móvil), la reducción del tamaño de los hogares, el envejecimiento de la población, y los hábitats y las culturas.

El consumo de bienes y servicios en los países miembros de la AEMA es un importante impulsor del uso de recursos a escala global, así como de los impactos medioambientales conexos. El consumo europeo (los alimentos y las bebidas, la vivienda, la movilidad y el turismo) está provocando un aumento de la cuota de las presiones y los impactos medioambientales en todo el mundo debido al incipiente comercio global. Para reducir de manera significativa estos efectos es preciso cambiar los patrones de consumo público y privado con el fin de complementar los beneficios derivados de la mejora de la tecnología y los procesos de producción.

En la UE-27, entre 1990 y 2010 el gasto en consumo aumentó en un 33 %. Este aumento fue más pronunciado en los países de los Balcanes Occidentales y Turquía, con un 120 % y un 63 % respectivamente durante el mismo periodo. El gasto de los hogares es entre dos y seis veces superior al gasto público. Los efectos medioambientales negativos de los bienes consumidos en Europa son globales: la extracción de recursos, la producción, el tratamiento y el transporte afectan a otras regiones.

Nuestros hábitos en relación con la comida y las bebidas ejercen importantes presiones sobre el medio ambiente: las originamos de forma directa, al ir a comprar, al almacenar, al cocinar y al generar residuos; e indirecta —e incluso más importante— al producir, procesar y transportar los alimentos.

Compramos cada vez más aparatos eléctricos y electrónicos (como televisores, PC, ordenadores portátiles, teléfonos móviles y electrodomésticos), y también los cambiamos más a menudo. El consumo eléctrico doméstico va en aumento. Nuestras casas cada vez son más eficientes desde una óptica energética, pero también construimos casas más grandes en las que viven menos personas. El consumo de energía para la calefacción se está reduciendo, pero ligeramente. Cada ciudadano europeo se deshizo de aproximadamente 445 kg de residuos domésticos en 2008.

Los viajes en coche y la aviación van en aumento, lo que conduce a un mayor consumo de energía y a más emisiones de gases de efecto invernadero; el aumento del tráfico rodado es una de las principales causas de la contaminación atmosférica y también origina problemas de ruido en las ciudades. La tendencia actual a vivir en zonas urbanas de baja densidad está generando una extensión de asentamientos que, a su vez, está incrementando el consumo de energía, recursos, transporte y suelo.

El turismo crece a paso acelerado, y el desplazamiento a nuestros lugares de destino y desde estos suele realizarse en coche o en avión. En los destinos turísticos, el consumo de agua y energía, el uso del suelo y la generación de residuos y aguas residuales tienen, a menudo, considerables impactos medioambientales.

Políticas de la UE

La política europea no ha abordado el reto de los patrones de consumo no sostenible hasta hace muy poco. Las iniciativas europeas tales como la Política de productos integrada y la Directiva sobre diseño ecológico (2009/125/CE) se proponen reducir los impactos medioambientales de los productos, incluido el consumo energético, durante todo su ciclo de vida. Por otro lado, las políticas de la UE estimulan también a los mercados propicios a la innovación gracias a la iniciativa en favor de los mercados líderes de la UE. El Plan de Acción sobre Consumo y Producción Sostenibles y una Política Industrial Sostenible de 2008 de la Comisión Europea, que será revisado en 2012, refuerza los enfoques basados en el ciclo de vida, refuerza la contratación pública ecológica y emprende una serie de acciones que abordan el comportamiento de los consumidores. No obstante, las políticas actuales, basadas a menudo en instrumentos voluntarios, todavía no tratan suficientemente las causas subyacentes del consumo no sostenible, sino que tienden a centrarse en la reducción de los impactos.

La Comisión adoptó, en septiembre de 2011, una hoja de ruta hacia una Europa eficiente en el uso de los recursos que incluye propuestas para reforzar la contratación pública ecológica y abordar la huella ecológica de los productos. Tiene por objeto establecer una metodología común para valorar, medir y comparar el comportamiento medioambiental de productos, servicios y empresas, y garantizar una mejor comprensión del comportamiento de los consumidores. Recomienda asimismo medidas para reducir el impacto medioambiental de los sectores de consumo de los alimentos, la vivienda y la movilidad.

El consumo sostenible es un elemento clave del plan de acción para el desarrollo sostenible, la Agenda 21, que se adoptó en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) celebrada en Río de Janeiro en 1992. En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (Río+21) de 2012 se quiere acordar un marco global de programas sobre consumo y producción sostenibles. También son muchas las iniciativas y las acciones que se están emprendiendo a escala nacional, local y regional, por ejemplo, en el marco de las estrategias de desarrollo sostenible regionales y de los procesos de la Agenda 21.

El consumo sostenible constituye un reto común del que deben responsabilizarse todos los agentes, incluidas las autoridades públicas, las empresas y los consumidores.

Actividades de la AEMA

El trabajo de la AEMA en materia de consumo incluye:

El Centro Temático Europeo sobre Consumo y Producción Sostenibles (ETC/SCP) respalda el trabajo de la AEMA en este ámbito.

Perspectiva

En 2012, la AEMA ayudará a la Comisión Europea, al Parlamento Europeo y a los países miembros y colaboradores de la Agencia con la publicación en línea de un conjunto de indicadores para medir el progreso en pos del consumo y la producción sostenibles, así como una actualización de la evaluación sobre el consumo y el medio ambiente realizada en 2010. Asimismo, la AEMA apoya la Cumbre de la Tierra Río+20 sobre el desarrollo sostenible con diversas actividades sobre formas de vida sostenibles y modelos empresariales sostenibles, entre otras.

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