Cómo conseguir ciudades «verdes»

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Article Publicado 11/07/2014 Última modificación 31/08/2016 15:01
Más de tres cuartas partes de los europeos viven en zonas urbanas. Lo que producen, compran, comen y tiran a la basura los residentes en zonas urbanas, la manera en que se mueven y el lugar donde viven, todo ello tiene un impacto sobre el medio ambiente. Al mismo tiempo, la manera en que está construida una ciudad también afecta al modo en que viven los residentes. Le hemos pedido a Roland Zinkernagel, de la ciudad de Malmö (Suecia), que nos indique algunas acciones concretas para conseguir una ciudad sostenible.

 Image © Jacob Härnqvist, Asa Hellstrom

¿Qué hace que una ciudad sea sostenible?

Las ciudades son centros de actividad económica y social. Pueden crecer y se pueden reducir. No existe una solución única para hacer que una ciudad sea sostenible. Es preciso abordar diferentes aspectos de la vida urbana. No se trata únicamente de crear espacios verdes, atraer a empresas innovadoras y ecológicas, y construir un buen transporte público. Se trata de tener una visión de la ciudad en su conjunto, incluido el bienestar de sus residentes.

Malmö es una ciudad industrial de unos 300 000 habitantes con diversos orígenes. La ciudad tiene edificios de gran altura construidos en la década de 1960, y casas unifamiliares con jardines. También tiene barrios nuevos en los que intentamos construir la ciudad del futuro: neutra en carbono, compacta y verde.

Tras el cierre de sus grandes astilleros a principios de la década de 1980, su población empezó a mermar, a causa, principalmente, de las elevadas tasas de desempleo. Se tardó un tiempo en reemplazar esta imagen negativa de la ciudad por una positiva: un ámbito de vida agradable, una ciudad pionera en políticas y concienciación medioambientales, una ciudad de comercio justo, verde y limpia, etc.

¿Cómo se puede conseguir una ciudad sostenible?

La ciudad de Malmö ha trazado sus objetivos medioambientales generales en un programa a largo plazo acordado entre todo el espectro político. El programa medioambiental estipula que la administración municipal de Malmö será climáticamente neutra en 2020, y que todo el municipio funcionará al 100 % con energías renovables en 2030. También se han fijado objetivos de reducción del consumo de energía per cápita, así como las emisiones de gases de efecto invernadero.

El programa medioambiental prevé también un uso más sostenible de los recursos, como el agua, el suelo y la biodiversidad, tanto en la ciudad como en sus alrededores. Además, nos proponemos crear un ámbito de vida más agradable para todos, es decir, ayudar a construir la ciudad del futuro.

¿Cómo se traducen estos objetivos en proyectos concretos?

La ciudad de Malmö adopta planes de acción con objetivos más específicos basados en el programa medioambiental. Por ejemplo, uno de los objetivos concretos de nuestro plan de acción establece que, para 2015, el 40 % de los residuos orgánicos deberán destinarse a la producción de biogás. Un objetivo concreto así exige que se tomen medidas a diferentes niveles y en diferentes fases. Los hogares deben clasificar un porcentaje cada vez mayor de sus residuos. Las autoridades encargadas de la gestión de residuos deben prepararse para la recogida de cantidades cada vez mayores de residuos orgánicos. Y, por último, para convertir la creciente cantidad de residuos orgánicos en biogás, necesitamos nuevas plantas o bien incrementar la capacidad de las plantas existentes.

Algunos objetivos, como unas mayores tasas de clasificación en los hogares, pueden lograrse mediante campañas de información. Otras pasan por la inversión en infraestructuras, incluidas flotas de recogida de residuos y plantas de energía.

Al igual que en el ejemplo, un objetivo concreto exige la participación de muchos agentes diferentes. Para hacer realidad estos proyectos, mantenemos, y debemos mantener, un diálogo constante con la sociedad civil, las instituciones públicas y el sector privado. Muchos de nuestros proyectos reciben fondos de la Unión Europea

¿Cómo participan o contribuyen los residentes?

Un componente fundamental de nuestro programa medioambiental es lo que llamamos «hacer que la opción correcta resulte sencilla». Tenemos que ofrecerles la posibilidad de optar por las alternativas más sostenibles, como facilitar el uso del transporte público y una mejor gestión de los residuos.

El conocimiento es vital a la hora de lograr un cambio de comportamiento. Nuestro planteamiento se basa en permitir que los residentes tomen decisiones informadas. ¿Qué implica, para la calidad del aire y el tráfico de la ciudad, la decisión de coger el coche frente a la de utilizar el transporte público?

Uno de nuestros objetivos consiste en que la ciudad sea socialmente sostenible, con más interacción entre las personas que viven en las distintas zonas de la misma. Ello implica crear espacios y oportunidades para que los residentes de Malmö se reúnan, como espacios verdes o festivales, lo cual contribuye asimismo a fomentar una imagen positiva de la ciudad y a mejorar el ámbito de vida.

Recycling boxes

(c) Daniel Skog

¿Cuánto se tarda en transformar una ciudad como Malmö en una ciudad plenamente sostenible?

El punto de partida varía en función de cada ciudad. Depende de sus infraestructuras y de las prioridades y objetivos políticos. Malmö tiene una ventaja en comparación con la mayoría de las ciudades europeas, puesto que esta visión de futuro se tiene en cuenta desde la década de 1990. Debido a ello, algunas zonas de la ciudad ya se construyeron y desarrollaron con esta visión en mente.

Estamos hablando de proyectos muy concretos y problemas concretos, y comprendemos mejor las tareas que tenemos ante nosotros. Así pues, en este sentido, estamos a la vanguardia de Europa.

En los barrios donde llevamos quince años trabajando, hemos visto que el programa ha cobrado un impulso propio. Algunos proyectos, como la clasificación y el reciclado de residuos, pueden tardar entre cinco y diez años en ponerse en práctica, pero la percepción pública puede tardar una generación en cambiar. Otros casos, incluida la transformación de edificios existentes, pueden tardar aún más tiempo.

Está claro que la transición se consigue poco a poco. Las autoridades públicas desempeñan un determinado papel en la facilitación de este proceso, pues no solo han de ofrecer un marco adecuado, sino también dar ejemplo.

¿Cuáles son los principales retos?

En mi opinión, el mayor reto radica en la planificación a largo plazo; es decir, en apartarse de la planificación a corto y medio plazo. Los políticos se eligen para mandatos de cuatro o cinco años, y sus prioridades políticas pueden cambiar después de las elecciones o durante su legislatura. Y con las empresas pasa lo mismo. Una decisión de inversión depende de cuánto pueden ganar a cambio, y cuándo. Como ya he dicho, a la hora de construir ciudades sostenibles hay que tener en cuenta muchos elementos diferentes.

Debemos planificar y prepararnos para un horizonte mucho más allá de nuestros planes de acción a cinco o diez años. Por ejemplo, los edificios que estamos construyendo ahora podrían seguir utilizándose en 2100. ¿Estamos teniendo en cuenta las necesidades energéticas futuras o el uso de edificios en el futuro cuando los diseñamos? Tenemos que ser visionarios y flexibles al mismo tiempo. Puede que todavía no tengamos respuestas claras a estas preguntas, pero, sin duda, vale la pena considerarlas.

Roland Zinkernagel

Roland Zinkernagel

Roland Zinkernagel trabaja en el Departamento de Medio Ambiente de la ciudad de Malmö.

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