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Cómo enriquecer nuestros conocimientos sobre la calidad del aire

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Nuestros conocimientos sobre la contaminación aumentan cada año. Tenemos una red en expansión de estaciones de observación que proporcionan datos sobre toda una serie de contaminantes atmosféricos, complementados con los resultados de modelos de calidad del aire. Ahora hemos de asegurarnos de que los conocimientos científicos y la política sigan evolucionando juntos.

 Image © Gülcin Karadeniz

Es importante saber lo que ocurre en la ciudad, en el país y en el mundo en que vivimos...

Bianca Tabacaru, Rumanía (ImaginAIR)

Las estaciones de observación suelen estar situadas en carreteras muy transitadas en zonas urbanas o en parques públicos, y muy a menudo pasan desapercibidas. Sin embargo, estas cajas poco vistosas contienen un equipo que periódicamente recoge muestras del aire del lugar, mide los niveles de concentración exactos de contaminantes atmosféricos clave, como el ozono y las partículas en suspensión, y transmite los datos automáticamente a una base de datos. En muchos casos se puede acceder a esta información en internet a los pocos minutos de realizarse el muestreo.

Vigilar el aire de Europa

Las leyes europeas y nacionales abordan los contaminantes atmosféricos clave. En relación con estos contaminantes se han establecido extensas redes de observación en toda Europa a fin de verificar si la calidad del aire en diferentes lugares cumple las distintas normas legales y directrices sanitarias. Estas estaciones registran y transmiten mediciones en diferentes frecuencias de una amplia gama de contaminantes atmosféricos, entre ellos dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno, plomo, ozono, partículas en suspensión, monóxido de carbono, benceno, compuestos orgánicos volátiles e hidrocarburos aromáticos policíclicos.

La Agencia Europea de Medio Ambiente recopila las mediciones de más de 7 500 estaciones de observación en toda Europa en la base de datos sobre calidad del aire AirBase. AirBase almacena datos relativos a la calidad del aire de años anteriores (datos históricos).

Algunas estaciones de observación miden y transmiten los últimos datos con un breve retraso (datos en tiempo casi real). Por ejemplo, en 2010, hasta 2 000 estaciones midieron continuamente las concentraciones de ozono troposférico y transmitieron los datos cada hora. Estas mediciones en tiempo casi real pueden utilizarse para los sistemas de alerta y advertencia en caso de producirse incidentes de contaminación importantes.

El número de estaciones de observación en Europa ha aumentado considerablemente en la última década, sobre todo las que controlan algunos contaminantes clave. En 2001, poco más de 200 estaciones informaban sobre mediciones de dióxido de nitrógeno, mientras que en 2010 eran cerca de 3 300 estaciones en treinta y siete países europeos. En el mismo período, el número de estaciones que informan sobre las PM10 casi se ha triplicado hasta alcanzar más de 3 000 estaciones en treinta y ocho países.

El crecimiento de la red de observación contribuye a aumentar nuestro conocimiento sobre la calidad del aire en Europa. Dado que resulta bastante costoso instalar una nueva estación de observación con su equipo de alta tecnología, parte de nuestro conocimiento procede de otras fuentes, como las imágenes de satélites; las estimaciones de las emisiones de grandes instalaciones industriales; los modelos de calidad del aire; y los estudios exhaustivos sobre regiones, sectores o contaminantes específicos.

Cerca de 28 000 plantas industriales en treinta y dos países europeos informan al E-PRTR —un registro paneuropeo de contaminantes— sobre la cantidad de contaminantes que liberan en el agua, la tierra y el aire. Toda esta información está en internet, a disposición tanto del público como de los responsables políticos.

Road transport

(c) Artens | Shutterstock

Recopilar y acceder a la información sobre la calidad del aire

Reunir la información que recopilamos de estas diversas fuentes es todo un reto. Las mediciones facilitadas por las estaciones de observación son específicas del lugar y del momento. Las pautas meteorológicas, las características del entorno, la hora del día o la época del año, así como la distancia con respecto a las fuentes de emisión, influyen en las mediciones de los contaminantes. En algunos casos, como las estaciones de observación en las carreteras, una distancia de tan solo unos pocos metros puede influir en las lecturas.

Además se utilizan diferentes métodos para controlar y medir el mismo contaminante. También intervienen otros factores. Por ejemplo, si se ha producido un aumento de la circulación o una desviación del tráfico, se obtendrán mediciones diferentes de las registradas un año antes en la misma calle.

La evaluación de la calidad del aire en una zona que se encuentra fuera del alcance de las estaciones de observación se basa en una combinación de modelos y mediciones, incluidas las observaciones de los satélites. A menudo, la modelización de la calidad del aire incorpora algunas incertidumbres, puesto que los modelos no pueden reproducir todos los complejos factores vinculados a la formación, dispersión y deposición de contaminantes.

La incertidumbre es mucho mayor cuando se trata de evaluar los efectos en la salud de la exposición a los contaminantes en un lugar determinado. Las estaciones de observación suelen medir la masa de partículas en suspensión por volumen de aire, pero no necesariamente la composición química de las partículas. Por ejemplo, las emisiones de gases de escape de los coches liberan directamente a la atmósfera negro de carbono que contiene partículas, además de gases como dióxido de nitrógeno. Sin embargo, para poder determinar cómo se verá afectada la salud pública, hemos de saber cuál es la mezcla exacta en la atmósfera.

La tecnología es decisiva para ampliar nuestros conocimientos sobre el aire que respiramos. Constituye un elemento esencial del proceso de vigilancia e información. Recientes avances en el sector de la tecnología de la información han permitido a los investigadores y responsables políticos procesar enormes cantidades de datos en cuestión de segundos. Muchas autoridades públicas ponen la información a disposición del público, bien a través de sus sitios web, como el Ayuntamiento de Madrid, bien mediante asociaciones independientes, como Airparif de París y la región más amplia de Isla de Francia.

La AEMA mantiene portales de información pública sobre calidad del aire y contaminación atmosférica. Los datos históricos sobre calidad del aire almacenados en AirBase pueden verse en un mapa, filtrado por contaminante y año, y pueden descargarse.

Se puede acceder a datos en tiempo casi real (siempre que estén disponibles) sobre contaminantes clave como PM10, ozono, dióxido de nitrógeno y dióxido de azufre a través de la red Eye on Earth del portal AirWatch. Los usuarios también pueden añadir sus evaluaciones y observaciones a la herramienta de visualización.

Análisis de mayor calidad

La tecnología no solo nos ha permitido procesar mayores cantidades de datos, sino que además nos ha ayudado a mejorar la calidad y la precisión de nuestros análisis. Ahora podemos analizar al mismo tiempo la información meteorológica; las infraestructuras de transporte por carretera; la densidad de población y las emisiones de contaminantes de plantas industriales específicas, junto con mediciones de las estaciones de observación y resultados de los modelos de calidad del aire. En algunas regiones es posible comparar las muertes prematuras causadas por enfermedades cardiovasculares y respiratorias con los niveles de contaminación atmosférica. Podemos marcar la mayoría de estas variables en un mapa de Europa y elaborar modelos más exactos.

Esta investigación no se limita únicamente a los factores mencionados. Marie-Eve Héroux, de la Oficina Regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud, afirma: «La comunidad de investigación examina ahora cómo repercuten diversas medidas en la contaminación atmosférica. La gama de intervenciones es muy amplia y abarca desde las medidas reguladoras a cambios de las pautas de consumo y fuentes de energía, hasta variaciones de los modos de transporte y los hábitos de la gente».

La señora Héroux añade: «Todo eso se ha estudiado y las conclusiones son claras: hay medidas que pueden reducir los niveles de contaminación, especialmente de las PM. Eso nos da una indicación de cómo podemos reducir realmente las tasas de mortalidad causadas por la contaminación atmosférica».

A continuación, la mejor comprensión de los impactos de los contaminantes atmosféricos sobre la salud y el medio ambiente se integra en el proceso político. Se identifican los nuevos contaminantes, las fuentes de contaminación y las posibles medidas para combatir la contaminación, y luego se incorporan a la legislación. Eso puede exigir que se controlen nuevos contaminantes. Los datos recopilados de este modo ayudarán a mejorar nuestro conocimiento.

Por ejemplo, en 2004, aunque había mediciones a escala local y nacional, no había ninguna estación de observación que informara directamente a AirBase sobre las concentraciones de compuestos orgánicos volátiles, metales pesados o hidrocarburos aromáticos policíclicos en Europa. En 2010 ya había más de 450, 750 y 550 de estas estaciones, respectivamente.

ImaginAIR: Pollution in my city

(c) Bianca Tabacaru, ImaginAIR/EEA

Aparece una imagen más clara

La legislación en relación con el aire suele fijar objetivos que deben alcanzarse en un determinado plazo de tiempo. Asimismo prevé maneras de supervisar los progresos y verificar si se han alcanzado los objetivos dentro del plazo previsto.

Con respecto a los objetivos políticos que se fijaron hace una década pueden aparecer dos imágenes diferentes según las herramientas que utilicemos. La AEMA examinó la Directiva sobre techos nacionales de emisión adoptada en 2001, que tenía por objeto limitar las emisiones de cuatro contaminantes atmosféricos en 2010, y evaluó si se habían cumplido los objetivos de eutrofización y acidificación fijados en la Directiva.

Sobre la base de lo que sabíamos en el momento en que se adoptó la Directiva, el objetivo de eutrofización parecía haberse cumplido y el riesgo de acidificación parecía haberse reducido de forma significativa. Sin embargo, partiendo de los conocimientos actuales, que utilizan herramientas más actualizadas, la imagen no es tan optimista. La eutrofización causada por la contaminación atmosférica sigue siendo un gran problema medioambiental y hay muchas más áreas que no alcanzaron el objetivo de acidificación.

Este año, la Unión Europea tiene previsto revisar su política sobre calidad del aire, que abordará nuevos objetivos y un plazo que se prolongará hasta 2020 y más allá. Europa no solo mantendrá el desarrollo de su política sobre la calidad del aire, sino que además seguirá invirtiendo en su base de conocimientos.

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