Más allá de París: hacer posible una economía baja en carbono

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Article Publicado 14/11/2016 Última modificación 06/12/2016 15:20
El pasado diciembre, en París, el mundo se fijó un objetivo ambicioso: limitar el aumento de la temperatura media global claramente por debajo de los 2 grados, con el propósito de limitar en lo posible el aumento a 1,5 grados por encima de los niveles preindustriales. En la cumbre del G20 celebrada este mes, China y los Estados Unidos anunciaron su compromiso formal a su adhesión al acuerdo de París. Esto supone un paso significativo en el esfuerzo internacional para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y limitar el calentamiento global. No obstante, los compromisos actuales de reducción suscritos hasta ahora por los países signatarios no son suficientes para alcanzar este ambicioso objetivo.

Las contribuciones de la Unión Europea para la aplicación del objetivo de París se establecen en el marco de actuación en materia de clima y energía de la UE, y se aplican mediante una serie de medidas. El 20 de julio, la Comisión Europea propuso un nuevo paquete de medidas para acelerar la transición a una economía baja en carbono en Europa, que está pendiente de su aprobación por el Parlamento Europeo y el Consejo.

El paquete de medidas es uno de los pasos concretos propuestos para lograr el compromiso de la Unión Europea de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 40 % para 2030 en comparación con los niveles de 1990. Las propuestas incluyen reducciones de emisiones vinculantes para los Estados miembros para el periodo 2021-2030 y, por primera vez, prevén la inclusión del uso de la tierra y la silvicultura en el marco de actuación en materia de clima y energía para 2030 de la UE.

El paquete reforzaría significativamente el marco de actuación en materia de clima y energía de la UE para el recorrido a largo plazo hacia una economía competitiva baja en carbono. Examina de forma exhaustiva las emisiones procedentes de todos los sectores de la economía: transporte, edificación, agricultura, residuos, uso de la tierra y silvicultura, y prevé la reducción de emisiones en todos los sectores económicos. También se basa en la reforma del régimen de comercio de derechos de emisión de la UE (EU ETS, en sus siglas en inglés), propuesta en julio de 2015, que cubre las emisiones procedentes de los sectores industrial y energético.

Además, se prevé que las reducciones de emisiones se vean facilitadas por una serie de iniciativas específicas en algunos sectores o por otras más amplias, tales como la estrategia de movilidad baja en emisiones o sobre la economía circular.

Diseño de enfoques sistémicos y coherentes

En años recientes, muchos de nuestros informes, incluido el informe El medio ambiente en Europa – Estado y perspectivas 2015 (SOER), han señalado con insistencia la importancia vital de los enfoques sistémicos. Los problemas medioambientales actuales, incluido el cambio climático, conllevan un elevado grado de complejidad. Por ejemplo, no podemos mejorar la calidad del aire en Europa sin un transporte bajo en carbono, unas ciudades mejor diseñadas, una mejor cooperación internacional para abordar el movimiento transfronterizo de los contaminantes atmosféricos o una red de espacios verdes alrededor de las áreas urbanas. El cambio climático también puede agravar la contaminación atmosférica. Lo mismo cabe decir para mitigar el cambio climático. Es necesario abordar las emisiones desde todos los sectores económicos y comprender los patrones de producción y consumo que generan dichas emisiones. Está claro que, con un 10 % de las emisiones globales procedentes actualmente de la UE, las reducciones de las emisiones únicamente en Europa no resolverán este problema global.

De forma similar, nuestras evaluaciones subrayan regularmente la necesidad de políticas con objetivos coherentes y a largo plazo. Introducir cambios fundamentales en los sistemas esenciales puede llevar décadas. Crear un sistema de energía o de movilidad limpio y de bajo contenido en carbono exige inversiones sustanciales en infraestructuras y en investigación sobre tecnologías limpias. Es probable que unas políticas incoherentes sin unos objetivos claros dificulten las inversiones en soluciones innovadoras.

Medidas, inversiones y conocimiento

Como telón de fondo de este marco estratégico de la UE y de los alentadores signos procedentes de los mayores emisores mundiales de gases de efecto invernadero, los desafíos futuros pueden agruparse en tres grupos.

El primer grupo consiste en una mayor aportación de información. Las decisiones sobre política ambiental bien fundadas dependen de la disponibilidad de información contrastada sobre tendencias pasadas y proyecciones de futuro. En esta transición, ha quedado claro que necesitaremos cada vez más conocimientos sobre previsiones que guíen la formulación de políticas. En este contexto, la AEMA pretende aportar claridad adicional a la complejidad de las cuestiones medioambientales.

En segundo lugar se encuentran los desafíos relacionados con las intervenciones y medidas planteadas. La estrategia de la UE debe traducirse en iniciativas y acciones concretas sobre el terreno, llevadas a cabo por las autoridades públicas a todos los niveles dentro de los Estados miembro de la UE. Esto requiere adoptar unas políticas coherentes y unos objetivos a largo plazo similares a los europeos. Es esencial la plena aplicación mediante políticas y medidas a nivel nacional.

En tercer lugar, los desafíos relacionados con las inversiones implican que una transición a una economía baja en carbono no puede lograrse únicamente mediante inversiones públicas. También deben movilizarse inversiones privadas para proyectos de infraestructuras limpias y para investigación en tecnologías limpias.

En la COP 21 de París, los actores económicos y de la sociedad civil fueron decisivos para movilizar a los negociadores hacia el objetivo más ambicioso de 1,5 grados. También desempeñarán un papel fundamental en la aplicación de medidas, la canalización de las inversiones y la aportación de los conocimientos necesarios.

 

Hans Bruyninckx

Director Ejecutivo de la AEMA


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