Infraestructura verde: una vida mejor mediante soluciones naturales

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Article Publicado 17/12/2015 Última modificación 15/09/2016 10:50
La infraestructura verde ofrece soluciones atractivas a los problemas medioambientales, sociales y económicos, y como tal ha de integrarse plenamente en los distintos ámbitos de las políticas. En un momento en que la AEMA está a punto de publicar un informe sobre el papel de la infraestructura verde en la mitigación de los impactos de los riesgos naturales asociados al cambio meteorológico y climático, hablamos con su autor principal Gorm Dige, director de proyectos de Medio ambiente y territorio, análisis político y económico.

 Image © Birgit Georgi/EEA

¿Qué es la infraestructura verde y por qué es importante?

La Comunicación de la Comisión Europea sobre la Infraestructura verde define esta última como una herramienta de eficacia probada que aporta beneficios ecológicos, económicos y sociales mediante soluciones naturales y que nos ayuda a comprender el valor de los beneficios que la naturaleza proporciona a la sociedad humana y a movilizar inversiones para sostenerlos y reforzarlos. Dicho de otro modo, es una red de zonas naturales y seminaturales y de otros elementos ambientales, que presta una extensa gama de servicios ecosistémicos.

La infraestructura verde puede ofrecer múltiples funciones y beneficios en un mismo ámbito territorial. Dichas funciones pueden ser de tipo medioambiental (p.ej., la conservación de la biodiversidad o la adaptación al cambio climático), social (p.ej., la construcción de drenajes de agua o espacios verdes) y económico (p.ej., la creación de empleo y el aumento del precio de los bienes inmuebles). Este contraste con las soluciones de infraestructura gris, que generalmente cumplen una única función, como la de alcantarillado o la de transporte, es lo que confiere su atractivo a la infraestructura verde, dotada del potencial de abordar varios problemas a la vez. La infraestructura gris tradicional sigue siendo necesaria, pero con frecuencia puede reforzarse con soluciones naturales.

La infraestructura verde puede utilizarse, por ejemplo, para reducir las escorrentías de las precipitaciones tormentosas que se filtran en las redes de alcantarillado y, en última instancia, en los lagos, ríos y arroyos, aprovechando las capacidades de retención y de absorción de la vegetación y del suelo. En estos casos, la infraestructura verde produce, entre otros beneficios, los de aumentar la captura de carbono, mejorar la calidad del aire, mitigar el efecto isla del calor urbano y crear hábitats adicionales para la vida silvestre y espacios recreativos. Las zonas verdes contribuyen asimismo al paisaje cultural e histórico, confiriendo identidad a los sitios y a los paisajes de las zonas urbanas y periurbanas donde la gente vive y trabaja. Los estudios realizados demuestran que las soluciones de infraestructura verde son menos costosas que las de infraestructura gris y ofrecen una amplia variedad de beneficios complementarios a las economías locales, al tejido social y al medio ambiente en general.

¿Cuáles son las principales problemas con que se enfrenta el desarrollo de la infraestructura verde?

La infraestructura verde es algo relativamente nuevo y complejo, y carece de una definición generalmente aceptada. Se echan en falta además análisis e indicadores cuantitativos. De ahí los esfuerzos de los responsables de la formulación de las políticas por integrarla en el panorama político. No obstante, hay características de la infraestructura verde que van en contra de esta tendencia. Por ejemplo, los ecoductos y los sistemas de gestión de las aguas naturales, como los tejados verdes, suelen tener funciones claramente definidas y hay procedimientos para evaluar su rendimiento.

También los argumentos financieros en favor de la infraestructura verde pueden parecer complejos, pero ésta, en realidad, además de ofrecer los múltiples beneficios antes mencionados, suele ser más barata, sólida y sostenible. Así pues, en lugar de aplicar por defecto soluciones grises como diques y tuberías de drenaje, los planificadores deberían examinar primero los beneficios que conllevaría la restauración de las llanuras aluviales y de los humedales.

Por último, la infraestructura verde hunde sus raíces en la Estrategia en materia de biodiversidad de la UE, pero es algo más que un instrumento para la conservación de la biodiversidad. Puede contribuir de manera importante al cumplimiento de los objetivos de las políticas de la Unión en materia de desarrollo regional y local, cambio climático, gestión del riesgo de catástrofes, agricultura y silvicultura, y medio ambiente.

¿En qué consiste la política europea sobre infraestructura verde, y qué se está haciendo para solucionar los problemas mencionados?

La Estrategia en materia de infraestructura verde de la UE aboga por la plena integración de dicha infraestructura en las políticas de la Unión, de tal forma que se convierta en un componente normal del desarrollo territorial en toda la UE. Reconoce asimismo que la infraestructura verde puede contribuir a una serie de políticas de la UE cuyos objetivos se pueden alcanzar mediante soluciones naturales, y sitúa su uso en el contexto de la Estrategia de crecimiento Europa 2020.

Por otra parte, la Estrategia persigue garantizar el «mantenimiento y mejora de ecosistemas y servicios ecosistémicos no más tarde de 2020 mediante la creación de infraestructura verde y la restauración de al menos el 15 % de los ecosistemas degradados». Invita igualmente a los Estados miembros a identificar y evaluar el estado de los ecosistemas y de sus servicios a escala nacional. Esta labor contribuirá a la determinación del valor económico de los servicios ecosistémicos y promoverá su integración en los sistemas nacionales de contabilidad y de elaboración de informes para 2020.

La infraestructura verde ha logrado ser reconocida además en otros ámbitos de las políticas de la UE, en particular en el VII Programa de acción en materia de medio ambiente (VII PMA), en la Política regional 2014–2020, en la Directiva marco del agua, en la Directiva sobre nitratos, en la Directiva sobre inundaciones y en la Estrategia de adaptación al cambio climático de la UE. Confiamos en que todas estas iniciativas contribuyan a un mejor uso de la infraestructura verde como instrumento político y lleven a soluciones prácticas a nivel local.

¿De qué forma contribuye la AEMA a esta labor?

La AEMA ha realizado varios estudios sobre la infraestructura verde en apoyo de los responsables de la formulación de políticas y de la población. En 2011 publicamos el Informe sobre Infraestructura verde y cohesión territorial, en el que insistimos en la importancia de desarrollar herramientas para detectar y medir la infraestructura verde, y ofrecimos ideas para establecer prioridades a escala nacional y regional y para fijar objetivos. Contribuimos asimismo a la Comunicación de la UE sobre Infraestructura verde.

Nuestro estudio Análisis espacial de la infraestructura verde en Europa evalúa dicha infraestructura como un concepto ecológico y territorial que promueve la salud y resiliencia de los ecosistemas, contribuye a la conservación de la biodiversidad y beneficia al ser humano mediante la prestación de servicios ecosistémicos tales como la mitigación del cambio climático, la creación de hábitats clave para la biota y la conectividad entre los ecosistemas.

Como continuación al anterior, es inminente la publicación del informe de la AEMA «Explorar soluciones naturales: el papel de la infraestructura verde en la mitigación de las catástrofes naturales relacionadas con el cambio meteorológico y climático». En él, apoyándose en informes anteriores, se muestra cómo contribuye la infraestructura verde a mitigar los efectos negativos de los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos, que figuran entre los riesgos naturales más costosos en términos económicos y de vidas humanas en Europa y en el mundo entero. El informe se centra en determinados tipos de fenómenos que probablemente se intensificarán a medida que avance el cambio climático, como los corrimientos de tierras, las avalanchas, las inundaciones y las marejadas ciclónicas. Además se aborda el tema de la infraestructura verde y los servicios ecosistémicos que contribuyen a la regulación global del clima.

Gorm Dige

Entrevista publicada en el número 2015/3 del Boletín de la AEMA, septiembre de 2015.

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